jueves, 17 de junio de 2010

"Que me corten las alas..."


Sevilla, 3.07 de la madrugada.

Debería estar durmiendo, pues sí. Mañana es un día duro, un examen complicado y una batalla por ganar. ¿Saldré victoriosa? Espero que la fuerza de voluntad diga: "yo puedo y estoy contigo" a eso de las 6 de la mañana o moriré en el intento creyendo que soy luchadora y quedándome en la cama hasta las 10. No me lo puedo permitir... ¡Que alguien me corte las alas por unos días y me las devuelva el día 6 de julio!

Más que nunca necesito tener mi despertador humano aquí... ¡Mamá! Prometo que cada vez que me llames no te diré: "ya voy mamá..." y seguiré en la cama una hora más... xD

En fin, sinceramente, se me ha olvidado el motivo por el cual venía a escribir... Bueno, que estoy harta de las instituciones, porque estos señores nada más que hacen definir esa palabreja veces y veces y tengo ya 20 definiciones diferentes de una misma cosa... ¿Por qué se empeñan en repetir lo que ya está dicho? ¿No seríamos un país más eficiente si únicamente intentasen enseñarnos las cosas una vez y el resto del tiempo lo empleásemos en practicar que buena falta nos hace? Ahora entiendo lo de la baja productividad...

Muchos habréis pensado: ¿Y esta asignatura en realidad me vale de algo? ¿Y este profesor o profesora se cree que sabe dar clase si sólo lee dos diapositivas?

Yo me INDIGNO. Y me indigno porque mi matrícula vale dinero, al igual que la vuestra y hay asignaturas que ni las veo ni las huelo. Es decir, llego a clase el primer día, súper feliz como todos los que tenéis la suerte de estudiar lo que realmente queréis, y de repente, la típica asignatura que dices: "joder, que pasada de temario...lo que voy a aprender"... Va pasando el tiempo (escasos días) y te percatas de algo: El profesor o profesora, es un/una petardo/a. Te fastidian el año, la asignatura y como no, la motivación.

Ahora mismo, mi motivación está por los suelos. Creo que se debe a varias cosas. En parte a que alguna asignatura que otra es una castaña de estas que dices: "Cuanto antes te pierda de vista, mejor, puesto que ambas nos lo agradeceremos" y otras son un "quiero y uno puedo". También puede deberse a mi nula asistencia a las clases este segundo cuatrimestre. Y es que la SICE se convirtió en un proyecto infinitamente juguso y atractivo para mi, que me robaba gran parte del tiempo: todo aquél que yo quería dedicarle. Mis continuos viajes por la geografía española teniendo a Madrid como principal destino han sido factores suficientes para no tener los apuntes hechos... Y por supuesto, mis obligaciones (que son algunas que otras) en otros ámbitos, han sido las causantes de que no haya movido ni un ápice.

Ahora vienen las prisas -que son malas consejeras-, los agobios sumados al calor de la época en la capital andaluza y como no: el amargamiento por una sencilla necesidad: Perder de vista esta ciudad y regresar a mi villa, mi querida Olivenza.

Suerte, a todos, y para mi también, que la necesitaré.

María.



1 comentario:

Lois dijo...

Mucha suerte! la motivación la tenemos que buscar nosotros...¿qué nos queda si no? no podemos darle ese privilegio al profesor capullo de diapositivas...