domingo, 1 de diciembre de 2013

Pasando página.

Me viene a la mente esa tarde, en la que por casualidad estuve en el lugar y momento adecuados para verle. Aunque, a decir verdad, nos habíamos conocido entre tambores y no lo recordaba... Fue cuestión de "unir los puntos del pasado" de los que hablaba Steve Jobs, y de los que ya os he hablado en alguna ocasión. El caso es, que aquella tarde de verano, o mejor dicho, de comienzos del verano, fue una de esas tardes en las que te sientes como en casa después de un largo viaje. Mi viaje había comenzado el día que me dieron las notas de selectividad, aquella mañana de junio de 2008, y le puse fin aquella tarde de junio de este mismo año cuando decidí que ya no haría más maletas porque comenzaba una nueva etapa en mi vida. Por eso volví a casa, y por eso, esa tarde de comienzos del verano, entre banderas multicolor y tambores en el centro de Badajoz, sentí que volvía a casa, por fin, a mi casa.
Los puntos y aparte marcan un antes y un después en la vida de quiénes los ponen. No quieren decir "hasta siempre", o en parte sí. Para decir un "hasta luego" ponemos punto y seguido, y para decir un "hasta nunca" ponemos punto final. 

A veces conocer a unas personas te lleva a conocer otras, y así continúa la "cadena de montaje" de nuestras vidas. De no haber estado ahí en ese lugar y ese día, en ese instante, no le habría conocido, y ahora, que ha pasado el tiempo y el ponemos punto y aparte a "esto", puedo decir que he aprendido algo y es que nunca elegimos como da lugar el transcurso de las cosas. No siempre ocurre lo que nos gustaría y no siempre lo que nos hubiera gustado hubiese sido lo mejor. Tampoco sé qué criterios tomar para definir qué es lo mejor, pero sí sé qué criterios elegir para determinar qué es lo que quiero.

Aun sin quererlo, estoy segura de haber marcado parte de su vida tanto como lo ha hecho él de la mía. No puedo contaros nada malo, simplemente que somos tan diferentes que hemos podido reír juntos, divertirnos y al mismo tiempo hasta tener alguna de esas pequeñas broncas por pensar diferente. Estoy segura además, de que esto es el comienzo de otra etapa que en parte necesitaba, porque sin quererlo, llevaba tiempo esperando este momento.


¿Nunca habéis tenido esa extraña sensación de saber que no podéis seguir con algo pero que os cuesta dejar atrás esa parte de vuestra vida? Aunque quizás esa parte de vuestra vida no haya sido más que un punto más del firmamento, pero que ha marcado y que por eso brilla, y que por esa misma razón siempre va a existir el recuerdo. Ha llegado el momento de pasar página de este libro, a veces las páginas se alargan, y en otras ocasiones duran en nuestras manos lo que queramos que duren... Dependen de lo que nos interese, o de lo que podamos sentir, o quizás de las ganas de equilibrio o estabilidad que tengamos... Menuda paradoja, cuando más te gusta un libro antes lo lees, y antes lo acabas. Pero cuando más te gusta una persona, más lento quieres que pase el tiempo con ella y más te deparas en cada página... Pero así es la vida, un cúmulo de circunstancias que no se esperan, de personas que te sorprenden... y una te lleva a otra, y nunca sabes con quien te puedes encontrar. El mundo es grande, pero a la vez pequeño, y como decía Marc Levy en uno de sus libros: Las casualidades no existen. 



Por eso, ni es casualidad que os cuente todo esto, ni es casualidad que os hable de tambores, ni del verano, ni que precisamente esto suceda antes de acabar el año... Los recuerdos son bonitos, siempre servirán para pintarme una sonrisa en la cara acordándome de cenas que alguien me debe o de largas conversaciones de madrugada. Estoy y estaré aquí, cerramos un página en este libro, pero comienzo un nuevo libro. Comienzo a escribir mi propia historia. 

2 comentarios:

Chirimoya dijo...

Si, a veces pasar página te lleva a la nostalgia pero no hay nada mejor en eso que los buenos recuerdos. Por que aunque las historias pasen, los personajes pueden volver a aparecer, si tu quieres. no?

Javier Moralo dijo...

El mundo, o mejor dicho nuestro mundo, ese universo pequeñito que se forma con cada una de nuestras decisiones o pasos en la vida, no se rige por la casualidad, sino por la causalidad, no es casualidad conocerse, es la causa de elegir tal camino, ese que te lleva a querer conocer a una persona y no a otras, y esa decisión te lleva a otra...y a lugares, cosas...sin ánimo de escribirte un post en tu blog, eso es la vida, una amalgama de minúsculas decisiones, cosas de locos que piensan supongo....con lo fácil que seria ser normal...pero, no puedo ;) PD: si los personajes desaparecen de la historia, no merecen un segundo libro, los microondas recalientan la comida y nunca vuelve a saber igual