viernes, 24 de mayo de 2013

Se oye una canción....


En los últimos días noto que algo raro me ocurre. Algo que no sabría muy bien cómo explicar, y es que cuando algo no puede explicarse con palabras es porque en lugar de palabras sólo puede transmitirse de otro modo. 

La música suena en nuestros corazones, y es quizás esa una de las infinitas maneras que encuentro de explicar lo que se me pasa por la mente, pero sobre todo por el corazón. 

Las sonrisas permanentes son ese tipo de sonrisas que llegan a mí, que me expresan algo, las que pretenden decirme mucho en tan poco. Un simple gesto como es el de sonreír puede traerme pedazos de felicidad en un momento determinado, y puede incluso hasta llegar a alegrar mi día.

Pararos a pensar por un momento que todo lo que ocurriese en vuestros sueños fuese verdad. En las últimas semanas no he parado de soñar, supongo que es la mejor manera que tengo de no dejar de perseguir nunca lo que quiero, aquello que deseo y anhelo con todas mis fuerzas. Cuando he despertado miles de veces he dicho: "¡mierda, por qué ha tenido que ser tan sólo un sueño!" Y acto seguido he pensado: "Por lo menos ha podido ser al menos un sueño". 

Si no persigues tus sueños, jamás se harán realidad, y para querer algo, primero hay que desearlo, ese es el verdadero sentido de los sueños: los deseos.

Y yo deseo que... se escuche una canción, llegar hasta el infinito y más allá, poder volar al País de Nunca Jamás, conocer el Mundo Ideal, visitar el castillo encantado, perder un zapato antes de las 12 y comer una manzana casi envenenada para que con un beso de buenos días me despierte el príncipe sin corona con el que sueño cada noche para poder decirle: Simba, algún día todo aquello será tuyo. 

No sé si existes, pero si lo haces, que sepas te estoy esperando.

María. 


1 comentario:

Javier Marcos dijo...

Los sueños siempre se cumplen...