domingo, 2 de junio de 2013

La última maleta.


Es mi última noche. 

Llevo cinco años imaginando cómo sería, y la verdad es que no la imaginaba así. Las semanas antes de empezar la universidad (hará 5 años pronto) imaginaba cómo sería llenar las maletas de ropa y de objetos personales imprescindibles. Ahora me las llevo cargadas, pero sobre todo de recuerdos.

Mis paseos por el Retiro, entrar y salir en las tiendas de la Gran Vía, pasear entre la multitud de Preciados, sentirte iluminada por las luces de Navidad, pasear entre libros en las Ferias del Libro, o ir al FNAC a probar los últimos artilugios electrónicos... El Musical del Rey León, mis jueves en el Lemon, encontrarme con Gonzo del Intermedio un sábado a las 7 de la mañana, mis encontronazos por la Gran Vía con famosos, mis tweets  de madrugada después de 5 cubatas, mis días enteros en Somosaguas... Mis noches, tardes y mañana de Tigre con Santi, Chuso, Félix, Emilio, Moratinos, Rodrigo, Pablo, Patri, Paola, Alba, Adriana y muchos más... Nuestras cenas en el Palacio de Invierno y las visitas de mi Pao a Madrid, tertulias hasta las tantas con Alba y Cocorococo (aprendí a quererle, lo sabes), montarte en un taxi con 15 euros y no saber si te llegaría el dinero, dejar a la gente plantada en el Lemon cuando tu compañera de piso ha desaparecido, no acordarte de lo que hiciste la noche anterior y reírte al recordarlo, mis chantajes emocionales a Pablo y Raul para que acabásemos haciendo lo que yo quería, mis días en la facultad con Osmi, Rober, Salva, Nira, Charo, Pablo... esos no tienen precio. Mis partidos en el Bernabeu con la family, hacer de guía turística por Madrid, mis paseos con Rodriguitis, mis charlas con Oriol, pedir apuntes y prestarlos, hacer una cola inmensa en la secretaría en los meses de octubre y noviembre, arreglar papeleo, escoger asignaturas, los repasos de última hora, salir pensando: "no voy a comprarme nada" y volver con bolsas del Lefties, H&M, Berskha, Stradivarius, Zara o el Corte Inglés... Noche de botellón en Plaza España, Vázquez de Mella o la calle Libertad, salir con Félix y Marili por Chueca y que te llamen lesbiana sin ton ni son... Con deciros que hasta voy a echar de menos esas fatídicas noches que he acabado en el Long Play pensando: ¿qué coño hago otra vez aquí si la última vez dije que no volvería jamás? 

En Chueca siempre intentan engancharme, y yo pregunto: pero ¿hay heteros? y me dicen: Sí, sí. Mentira, luego todos son gays, y los que no lo son tienen novia. 

Echaré de menos quedar con Chuso y que aparezca una hora tarde poniéndote la típica escusa: Mi amor, se me ha complicado la noche. O esas noches de sábado con Emi durmiendo en su casa y que su gata se tire en mi cara literalmente. Que Santi llegue de madrugada y no haga ruído, sino que sea yo la que tiene el oído fino. Acabar convenciendo a Pablo después de que me haya dicho que NO 50 veces. Mis charlas con Ruth y Borja y nuestros desayunos, comidas y cenas en el Van Gogh. Mis estudios intensivos con Víctor y nuestros paseos por Madrid para despejarnos y acabar hablando de lo mismo siempre: política... 

Gracias por todo este tiempo, esta es mi última maleta, pero no será mi último viaje. Gracias por haber hecho de Madrid, MI CASA.

Sol, Plaza Mayor, Calle Alcalá, Cibeles, Neptuno, el Retiro, Paseo del Prado, Moncloa, Plaza España, La Latina, Atocha, Chamartín, la pradera de San Isidro, Colón, Malasaña, Huertas y por supuesto, Chueca... a fin de cuentas, Madrid.

María. 

1 comentario:

Javier Marcos dijo...

Digamos que...hablamos de Madrid...volverás, estoy seguro.Es la vida sin más...