lunes, 6 de diciembre de 2010

Una Constitución con 32 años de historia.

Madrid es esa ciudad dónde todo el mundo debería estar al menos una vez en su vida. La Gran Vía es esa avenida inmensa que ocupa gran parte de la ciudad y que recuerda a ciudades como Nueva York. El Parlamento Español se encuentra aquí... por tanto, también el poder. Y es que, en definitivas cuentas, yo creo que todo, absolutamente todo, puede encontrarse en Madrid.
Nunca se nos olvidarán los fusilamientos del 2 de mayo porque Goya quiso que así fuera, ni tampoco podremos obviar que la red radial de carreteras tiene su comienzo en la Puerta del Sol, concretamente, en el kilómetro 0.
Sabina se encarga de describirnos la ciudad en "Pongamos que hablo de Madrid", y mientras Ismael Serrano relata gran cantidad de situaciones acontecidas en la ciudad de Madrid.
Y es que... esto es Madrid.
Hoy, día 6 de Diciembre de 2010, hace 32 años que los españoles dijeron sí a la Constitución Española que suponía el comienzo de la Democracia. Muchos tuvieron que dejar atrás parte de sus ideas y a día de hoy, ese legado político aun reside entre los más jóvenes.
Las discusiones entre los jóvenes de izquierda, en la mayoría de las ocasiones y cuando estos se reúnen, se centran en el debate: Monarquía-República. ¿Qué pasará con el Príncipe? ¿Llegará a ser rey algún día? ¿Tendremos los españoles el derecho a votar un referúndum para decidir lo que realmente queremos y así legitimar nuestra forma de Estado?
El caso es que a día de hoy, la situación comienza a ser un poco insostenible. Y quizás yo no debería decir esto, pero estoy un poco cansada de la situación, de los abucheos... de todo en general. El malestar de la gente se nota. Lo noto en el metro, entre mis amigos, conocidos y demás personas que un día creyeron en un proyecto que a día de hoy creen acabado. No sé cuál será la solución al problema, porque está claro, que es un problema, pero la ilusión de la gente es algo que costará recuperar. Ya no se trata sólo de ilusión sino tambien de confianza, y a día de hoy, creo que en parte está perdida.
Tras haber perdido las elecciones en 1996, el Partido Socialista tenía un gran reto por delante. Volver a hacer que sus simpatizantes se sintieran convocados el día de las elecciones. Volver a recobrar las ganas de trabajar, de creer en un proyecto común y algo más importante, en una persona capaz de liderar tal proyecto.
A día de hoy, las encuestas no nos son favorables dadas las medidas que el gobierno ha tenido que adoptar en los últimos tiempos. Tampoco nos ha favorecido el conflicto con el Sahara, y mucho menos, que la lista de parados siga en aumento cada mes.
En mi adolescencia, he de confesar que tuve ciertos tonteos con otra parte de la izquierda, pero llegué a la conclusión de que mi lugar estaba en Juventudes Socialistas. A día de hoy, me siento más que orgullosa de haber tomado esa decisión en un momento determinado. En Juventudes ya no sólo tengo compañeros, sino que también tengo a mis mejores amigos. Con ellos comparto algo más que las ideas, comparto una forma de vida.
También he de confesar algo, en ciertos momentos siento que nos encontramos en la clandestinidad, que tenemos que dar nuestra opinión de la situación actual sin que otros puedan saberla por "miedo a". Ayer mismo, mientras cenábamos en mi casa, y teníamos la oportunidad de hacerlo con una bandera republicana de fondo llegábamos a la conclusión de que nos sentíamos como el Partido en tiempos difíciles.
¿Dónde ha quedado todo eso?
Buenas noches y buena suerte.

2 comentarios:

Pablo dijo...

María, no creo que la situación de malestar en la que nos encontramos sea causa de una constitución " pasada de moda", se trata de una crisis causada por bancos y empresas y que en España a pesar de estar gobernados por socialistas estan pagando trabajadores y gente corriente. La gente se siente estafada y es indudable que tienen parte de razón.

dA dijo...

Es curioso porque parece que el republicanismo del PSOE se va diluyendo conforme sus líderes van alcanzando cuotas de poder. En cierta manera me gustaría encontrar un partido socialdemócrata a nivel nacional que se definiera claramente como republicano, ¿existirá algún día?.

Sí, Madrid es maravillosa aunque demasiado caótica. Me quedo con Barcelona jeje.

Besos