lunes, 15 de febrero de 2016

Si no tardas mucho, te espero toda la vida.

Cuando estar con alguien se convierte en monotonía, en llenar vacíos inexistentes, en colmar ilusiones de otros sin saber cómo satisfacer las nuestras. O realmente sí sabemos cómo pero no queremos asumir el qué... La zona de confort acaba por extinguirse cuando uno de los dos decide ser lo que otros esperan de él olvidando qué es lo que él quiere para sí mismo; o bien decide dejar de fingir para ser lo que quiere y arriesgar por estar con quien le gustaría. 




Hay personas que creen que cumplen con tan sólo decir 'buenos días' o 'buenas noches. Las hay además que conciben esa idea como algo conciliador que conquista, que engalana. Olvidan que un deseo no es más que una sensación no materializada. Un deseo puede dejar de ser un deseo cuando se convierte en hecho, y para eso, se necesitan ambas partes. 



Pero en la construcción de los hechos mediante los deseos juega un papel imprescindible la capacidad de ser valientes. Esa capacidad innata que hace que alguien apueste por ti, que te diga que eres tú la única, que no hay segundos ni terceros pases vip. Conocer a valientes ayuda a saber que cuando sales con uno de ellos, no podrás replantearte volver con un cobarde. 



Querer es un deseo, aprender a hacerlo, una realidad. 

2 comentarios:

Carmen Lagoa Antúnez dijo...

Pues cuenta conmigo como una de tus seguidoras. Eres linda por fuera y por dentro, María. Un abrazo:MCarmen

_danibaez_ dijo...

Mira por donde, pasaba por aquí y creo recordar que un día me comentaste sobre un blog (imagino que este). Lo que me gusta a mi una reflexión bonita... Un saludo Maria! Desde que cerró Fotolog yo también emigré a esto de Blogger! ;)