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jueves, 31 de julio de 2014

Al compás de mis latidos.




Valorar la suerte que una tiene siempre resulta complicado, sobre todo cuando no todo sale cómo nos gustaría. Pero en realidad, seamos honestos, es imposible que siempre todo salga cómo nos hubiera gustado, ya que la vida no es igual para todos, y a veces, unos tienen que perder para que otros puedan ganar.

Esto último no me sirve para los terribles asesinatos que Israel -con el apoyo flagrante de los Estados Unidos de América- está cometiendo en Palestina. A veces pienso que de nada han servido todos estos años en los que me han enseñado a confiar en el Sistema Internacional y la Organización de las Naciones Unidas; o en que la ley es igual para todos, o en el hecho de que será juzgado aquel que cometa un delito... Acaba no siendo cierto todo lo que durante años nuestra mente ha tenido que memorizar y lo que nuestro corazón ha llegado a asumir. No existe la seguridad jurídica, tampoco la seguridad internacional. Expliquémosle a un padre que ha perdido a su hijo en la frontera de Gaza por un misil israelí que ha sido suministrado por Estados Unidos, que éste último ordena y manda en la Organización de las Naciones Unidas que fue creada para velar por la paz y la seguridad internacional. Los judíos, pueblo que fue sacudido por la masacre nazi en los campos de concentración, quienes fueran foco de persecuciones, torturas y acusaciones injustas, son quienes hoy protagonizan este holocausto que día tras día se lleva la vida de cientos de inocentes. Y mientras tanto, la vida es tan injusta, que hasta para ser libre hay que tener poder. Mientras que Estados Unidos es cómplice de asesinatos diarios, la presidenta de la Asociación de Víctimas del 11M, Pilar Manjón, ha sentido cómo su libertad se veía mermada al ver desaparecer su cuenta de Twitter por decir públicamente lo que todos pensamos  acerca de esta masacre humana.

Y realmente, tras pasar una noche agradable, yo venía aquí a hablar de la vida. Tras una conversación interesante sentía que me inspiraba, me sentía preparada para hablaros de lo complicado que es a veces decir sinceramente no tanto lo que pensamos sino lo que sentimos. Pero la transparencia y la pasión me pueden, y denunciar las injusticias aun más. En todo este tiempo he aprendido a vivir cada momento, a disfrutarlo, a tener en cuenta cada segundo de la vida... porque la vida es corta, y debemos hacer lo que sentimos  y no lo que otros esperan de nosotros. Por eso, a todos los que buscáis cada día una respuesta, a todos los que pensáis en lugar de dejaros llevar, a todos los que dais vueltas a las hipotéticas consecuencias de algo sin haber dejado comenzar ese algo... Os invitaría a cambiar la estrategia. En lugar de pensar en lo que pueda ser, actuar, o de lo contrario, os pasaréis media vida -y recuerdo que es muy corta- pensando en lo que pudo ser y no fue, y en lo que por tanto pensar, nunca llegó a suceder.

La vida es riesgo, si no has arriesgado, no sólo no has arriesgado, sino que tampoco has vivido.

Buenas noches... y como decía Martin Luther King... Yo tengo un sueño, sueño con despertar un día de estos, más pronto que tarde, y que toda esta masacre humana acontecida en Palestina haya sido simplemente un mal sueño. El pueblo americano, por guerras de este tipo, sufrió uno de los mayores atentados en la historia del mundo, España pasó por algo parecido aquel 11 de Marzo... Seamos conscientes de las consecuencias de los actos, en este caso, nos atañen a todos y no sólo a un amor que quizás sea pasajero, o no.

María Núñez.

miércoles, 25 de junio de 2014

Cuestión de buena gente.



En estos días estoy conociendo mucha gente a través de la red, retomando el contacto con muchos compañeros después de bastante tiempo, y por qué no decirlo, haciendo buenos amigos. Tengo la suerte de sentir que no soy la única extraña que piensa y emite opiniones que hace un año para algunos podrían haber supuesto una locura.

Ahora, hasta el más aparatero dice ser base, pero no es lo que digan, es lo que de verdad sean. No obstante, no es este un lugar para menospreciar a nadie, y no lo haré. Creo que lo bonito de esta situación es que todos queremos y sabemos que hay muchas cosas por cambiar, y que por supuesto, queremos cambiarlas. 

La autenticidad, la valentía, el compromiso, la capacidad de liderazgo... no es algo que surja de un día para otro, es algo que va fraguándose como lo hacen las relaciones. Nuestros abuelos se merecen ver (aunque sea desde el cielo) un PSOE libre que les devuelva la ilusión a sus nietos, sin tutelas (como dice nuestro amigo Javier) y sin que las decisiones las tomen unos cuantos para la mayoría. Esa ilusión con la que ellos construyeron algo tan bonito tiene un nombre, y su nombre es Edu Madina. Y somos muchos los que pensamos que no hay mejor representante en la lucha pro la libertad que él... 

Estos días mucha gente habla del PSOE, de su futuro, no hay un día que en la prensa no se recoja un titular que le afecte... y es que, aunque ha costado, parece ser que no ha quedado más remedio que dejar decidir a quiénes a fin de cuentas acaban poniendo al partido en su sitio en cada una de las elecciones. 

La buena gente abunda en este partido, y estamos marcando un antes y un después en la historia de la política en España en general, y del Partido Socialista en particular. Porque queremos elegir a nuestros candidatos de principio a fin, desde lo local hasta lo federal; porque no estamos de acuerdo con los aforamientos múltiples en España y deben ser algo extraordinario y excepcional; porque la transparencia de los partidos debe ser una realidad; porque contamos con el suficiente potencial y capital humano para que una persona ocupe tan sólo un cargo; porque es de buen socialista renunciar a ciertos privilegios constituidos como pagas vitalicias cuando miles de personas no tienen qué llevarse a la boca en nuestro país y el umbral de la pobreza es cada día mayor. Estas... son propuestas del compromiso que Edu Madina está brindando al PSOE, a la militancia, pero además, a la ciudadanía.

Algo está cambiando en el PSOE... ¿Te sumas?

#VamosConMadina porque el cambio lo #EmpiezasTú

jueves, 13 de marzo de 2014

Hay cosas que no cambian.


Pasan los días, y así ha pasado este último mes lleno de color, alegría, disfraces, acordes de guitarra y canciones de libertad. Entre viaje y viaje de Olivenza a Badajoz y de Badajoz a Olivenza, siempre me da por pensar; supongo que es inevitable, sobre todo cuando voy sola. Son 24 kilómetros en los que me da por darle vueltas a todo, por imaginarme momentos, por aventurarme en historias que no siempre llegan a buen puerto, otras que se quedan a medias y otras que continúan sin rumbo fijo. En uno de esos últimos viajes recordaba parte de mi infancia, y sobre todo, pensaba en todo lo que me había ocurrido este último año. Si bien es cierto que el 2013 me cambió la vida por todos los cambios que con él llegaron, tenía claras esperanzas de este 2014, año por el que apostaba cuando acababa el mes de diciembre.

Tenía claro que mi manera de ver la vida y sobre todo de disfrutarla se estaba quedando obsoleta, y por eso, antes de acabar 2013, decidí comenzar a romper con todo aquello que me estaba haciendo infeliz y que me impedía desarrollarme como persona. Así lo hice con algo que hasta el momento me había alegrado la vida (aunque en ocasiones también me había hecho replantearme si era el lugar donde podía y quería estar) y sí, me refiero a la política. Siempre digo y siempre diré que lo mejor que me llevo de ella son los amigos que tengo, al margen de que la frecuencia con la que nos veamos ahora será más larga, sé y saben, que aquí estoy y aquí estaré. Rompí con cosas y personas que me hacían daño, que me perjudicaban más del bien que me hacían, y entre tantas y tantas decisiones, fui encontrando el camino para disfrutar de cada instante como si fuera el último. 

Y es ahí, donde empecé a sentir que la vida podía ser diferente dependiendo de la perspectiva desde la que se mira. Sentí que la perspectiva tenía que ser diferente para que mi vida también lo fuera. Y entre todas estas decisiones, y el ver que mi tío precisamente era quien me daba ánimos o me llamaba loca cuando le contaba mis hazañas de la noche anterior, comencé a sentir que la vida es como un Mardi Gras. Por eso trato de no quedarme con nada dentro, trato de sentir que cada segundo merece la pena y trato de vivirlo así. Porque, ¿qué necesidad de tenemos de estar dónde no queremos? ¿Qué necesidad tenemos de hacer aquello que ya no nos motiva, aquello que más allá de hacernos sentir libres, nos hace sentir presos de algo que parece que no hemos elegido? No tiene sentido que dejemos que sean los demás quienes decidan por nosotros, al igual que Gallardón no tiene derecho a decidir por las mujeres ni la Iglesia tiene derecho a imponernos su dictamen o su moral conservadora. La verdad nos hace libres, por eso yo he elegido esa parte del camino que en los cuentos aparece con una persona andando, en ocasiones aparentemente sola, con una mochila a cuestas. 

Hoy hace una semana que mi tío continuaba su camino, y tan sólo hace 10 días que entre nervios y algo de sueño yo terminaba mi disfraz para el lunes de Carnaval. Y es que, a pesar de que el último mes ha sido sin duda uno de los mejores de mi vida, no siempre somos felices en todo, y he tratado de compaginar todas esas cosas con algo tan triste como es perder a una de las personas que más quieres. 

Morajela: No dejes que nadie te imponga nada, sé libre y sólo así podrás ser feliz.

viernes, 19 de julio de 2013

Una canción de Carnaval.


Recuerdo aquél día como sí fuera ayer (trago saliva para poder contener las lágrimas). Aquel día en que mi padre tuvo la genial idea de capturar aquellas imágenes con su cámara de vídeo, imágenes que quedarán grabadas en mi retina para siempre. La plaza de toros de Olivenza estaba abarrotada de colores, de gente disfrazada, lentejuelas, alegría, tambores, brillo en las caras de aquellos niños y aquellas niñas -entre quienes me encontraba- cuando subían al escenario a lucir sus trajes de Carnaval y recibían a cambio una zanahoria de chuches que después compartirían con sus amigos y amigas.

Corría el año 1992 y yo ahí todavía no conocía el significado de la amistad, pero comenzaba a saber lo que suponía el Carnaval para mí. Aquel traje de pompones verde y rosa, aquella cabra a la que le regalaba mis gusanitos sin miedo a que me mordiese, y aquella mirada que creo que aún conservo. Han pasado los años y siento que han cambiado muchas cosas, entre ellas, cada día veo como mis abuelos se hacen más mayores, como echo de menos a cada momento a mi abuelo Ignacio, y cómo a mis padres aún les cuesta comprender a veces que ya no soy aquella niña con traje de pompones, ni aquella que llenaba su habitación de póster de Bustamante. Sin embargo, sigo siendo aquella misma niña que se emociona con cada letra de Carnaval, aquella que se aprendía la lección del cole todos los días antes de ir a ensayar con la comparsa, y aquella que un día decidió que quería tener una guitarra. Os podrá parecer una tontería, pero creo que ha sido una de las decisiones más importantes de mi vida.



No podría explicaros en pocas palabras lo que supone para mí hablaros de Carnaval. Lo resumo con sensaciones de vivir, una manera de comprender el mundo diferente a la que tienen quienes no aprecian esta fiesta, la fiesta de la Libertad.

Mi tío Luis siempre ha sabido comprenderme, creo que para él, el Carnaval supone algo parecido. Y este año, cuando he podido pasar en Badajoz gran parte de los Carnavales he sido feliz, ese era el Carnaval que yo vivía cuando apenas tenía uso de razón. No ha habido un solo carnaval en el que no me haya disfrazado y para mí, todos los días del año es Carnaval, aunque algunos sólo os intereséis en febrero y no entendáis que a los amantes de la fiesta, nos encante todo el año. Toda excusa es buena para juntarse una tarde o noche con quien te comprende, y quien siente lo mismo que tú.
Mi próximo sueño: Subir a las tablas del López, algo que llevo tiempo esperando. Y un sueño por cumplir, pasar en Cádiz unos carnavales, rodeada de su historia, y de todos esos artistas a los que llevo escuchando desde que comencé a entender el significado del Carnaval.

miércoles, 24 de abril de 2013

Un útero para gobernarlos a todos.

En las últimas semanas hemos venido asistiendo al despropósito más grande de los últimos tiempos: los hombres que creyeron ser mujeres. Esto, que parece ser el título de una película de Almodóvar, se convierte en realidad cuando Gallardón decide comenzar a decidir por nosotras, como ya lo hizo la derecha en tiempos pasados. Comenzaron con la sanidad, la educación, el IVA, las pensiones, la dependencia, y ya nos tocaba a nosotras, llegaba el momento en que Gallardón, cual perro valiente que sale corriendo tras un niño que apenas ha comenzado andar, anuncia que el riesgo de salud para la madre, ya no será un "pretexto para abortar". 

La caverna mediática acto seguido se envalentona y le da la razón, también lo hacen los colectivos "PRO-VIDA", militantes del Partido Popular, y asociaciones del tipo Manos Limpias, que de tener las manos limpias por cierto, tienen bien poco. 

Este afán de Gallardón por preocuparse por fetos que aun no existen, debería emplearlo en preocuparse por las miles de familias que en España se están quedando sin casa y no tienen qué darle de comer a sus hijos. Si toda esa preocupación la invirtiese en los 44 millones de españoles y españolas, es muy probable que este país estuviera mejor. Algo que no comprendo es que insistan en "preocuparse" por nosotras, ¿Alguna le habéis pedido ayuda? A mí, como mujer, a quiénes en última instancia se me ocurriría acudir para nada sería al Gobierno de España. 

Las mujeres sabemos lo que cuesta alcanzar un reto, emprender un camino, conseguir un derecho. Y porque sabemos lo que cuesta, en este momento nos negamos a que de nuevo sean los hombres quienes pretendan imponernos su creencia. Ni un obispo, ni un cura, ni un ministro, ni cualquier hombre que pise la faz de la tierra tiene derecho a decirle a una mujer qué debe hacer, qué decisión debe tomar o con quién se debe acostar. 

El hecho de abortar en sí ya supone una verdadera tragedia, y el mismo hecho de legalizar el aborto no implica que estos vayan a aumentar, sino que quienes decidan hacerlo, tengan las mismas oportunidades independientemente de su nivel económico. Hasta la legalización del aborto y la inclusión de algunos supuestos en la ley de interrupción voluntaria del embarazo ocurría lo siguiente:

-Las mujeres con alto poder adquisitivo cogían un  avión y se dirigían a Londres a abortar. De allí venían como "nuevas", con una "carga" menos, sin problemas.
-Las mujeres que no tenían dinero ni para comer, tenían dos opciones: O bien ser madres sin querer serlo, o bien abortar en condiciones infrahumanas arriesgando su vida, y en muchas ocasiones perdiéndola.

Esa era la diferencia, y radicaba en el poder económico. Gallardón pretende lo mismo, como dice mi compañera Pilar Hernández  (@PatriciaHdezGut ) "las mujeres que él conoce se subirán al avión" mientras "El otro grupo de mujeres, a las que ni Gallardón ni Rouco conocen (ni quieren conocer), volverán a jugarse la vida y la cárcel, como si fueran criminales, en clínicas clandestinas."

Hay hombres que jamás podrán ponerse en la situación de una mujer, sin enfrentarse a lo que a diario nosotras nos enfrentamos, al hecho de que alguien de su mismo sexo nos diga o nos increpe que por no tener lo mismo que ellos no valemos igual, que no entendemos de fútbol, ni de decisiones, ni de derechos. 
Esta es la España de dos categorías que Gallardón quiere, la que quiere la Santa Sede, que de Santa tiene poco, la que quiere Rouco que de moral tiene lo que yo de fascista, y la que quiere el obispo de Alcalá de Henares, quién podrá tener de todo menos educación.

Me niego a vivir en una España de dos velocidades, pero para eso necesitamos de vosotras, las mujeres, porque somos libres, porque valemos tanto como ellos y porque tenemos sus mismas capacidades para poder decidir sobre lo que ocurre en nuestro útero, en nuestro cuerpo y en nuestra vida. No dejéis que ninguno os diga lo que tenéis que hacer. Existen colectivos de mujeres que estarán encantadas de ayudaros y escucharos, desde Mujeres Jóvenes de España, Mujeres Progresistas y por supuesto desde el PSOE y Juventudes Socialistas.

Estamos en el mismo camino que vosotras, porque somos una más de todas esas mujeres que día a día luchan por ser lo que son, libres.

Pdta: Título del post, a cargo del compañero José Ángel Vera ( @ja_vera )

Gracias.

María Núñez.

domingo, 14 de abril de 2013

Nuestra Transición.

Cuando de pequeña mi madre me hablaba de algo llamado "Transición" yo confieso que no sabía muy bien a lo que se refería. Siempre me contaba cosas de "aquella época", de cuando mi abuelo había comenzado en política, de cuando había fundado (o refundado) el PSOE en Olivenza junto con Ramón Rocha, Justo Núñez, y algunos compañeros más. Cuando mi madre me contaba todo eso, yo recordaba las veces que había ido con ella y con mi abuelo aquella gran casa, la casa de todos y todas, el Ayuntamiento de Olivenza. Recuerdo aquellas escaleras a la derecha de la Sala de Plenos, con baldosines de colores, y llegar a aquella sala de espera llena de fotos con todos los alcaldes que Olivenza había tenido. La cara de uno de ellos se parecía mucho a la de mi abuelo, y él me dijo que era su padre.

Desde entonces, mi madre siempre ha tratado de hacer que me interesara por la política, con muchos disgustos por parte de mi padre por cierto. Pero a ella no le hizo falta esforzarse mucho conmigo, es algo que yo ya llevaba en la sangre. Sé que ella se siente orgullosa cada vez que le digo que mis amigos de Madrid me llaman para colaborar en alguna agrupación de JSM o el PSOE, quizás sea porque estoy haciendo y estudiando lo que quise, sin que ni mi padre ni ella me obligasen a hacer lo contrario. 

Mis padres nunca me han negado nada, ni mi derecho a estudiar lo que siempre quise, ni a ser quien he querido, ni siquiera pudieron rebatirme cuando les dije que mi tiempo en Sevilla se había acabado. Ellos me han apoyado en la mayoría de mis decisiones, y cuando no hemos estado de acuerdo, al final siempre han acabado apoyándome de un modo u otro. 

Yo siempre le decía a mi madre que me hubiera gustado poder vivir la época de la Transición. También le dije que si yo hubiera vivido el Franquismo me habrían fusilado sin preguntarme, porque jamás hubiera traicionado mis principios. Sé que es muy fácil decir esto, pero quiénes me conocéis, sabéis que lo último que haría seria traicionar aquello en lo que creo. Ahora que lo pienso, estamos viviendo una completa Transición, y esta es NUESTRA TRANSICIÓN.

Esta es la Transición por la que nuestros abuelos no pudieron pelear, la de alcanzar la democratización de las instituciones y la transparencia de la Política. Es la transición que hará de la Política una solución a los problemas de la gente y no el problema de la gente. Esta Transición inevitablemente pasa por una reforma de la Constitución, porque la Constitución que votaron nuestros padres y nuestros abuelos no es la que nosotros ahora votaríamos. Qué menos, que tener el derecho a decidir sobre ella. 

Sinceramente, y esto no es una puya para nadie, no entiendo cómo con la que está cayendo puede haber jóvenes progresistas -ya no digo personas- sino jóvenes que deberían ser el espíritu de la defensa de los valores inspiradores de la Revolución Francesa (pero sin sangre) como la Libertad, la Igualdad o la Solidaridad, que se empeñen en no condenar una monarquía que está caduca, una monarquía inmersa en la corruptela y en la mentira a su pueblo. Y lo que entiendo menos, es que canten la Internacional con el puño izquierdo en alto y no sean capaces de salir un 14 de abril a las calles de sus pueblos, ciudades y comunidades a defender la República como modelo alternativo de Estado.

Otra España es posible, y espero que más pronto que tarde, podamos salir a las calles como aquel 14 de abril de 1931 a proclamar la III República Española gritando: Viva la República. 

domingo, 3 de febrero de 2013

La fiesta de la Libertad.



La magia que envuelve a febrero y que enero nos anticipa sólo tiene una razón, y es que la fiesta de la Libertad un año más vuelve a pasar unos días con nosotros. Vuelve a regalarnos lo mejor de las personas, letras de ensueño, empieza a revolver conciencias ciudadanas... Febrero sólo tiene una pega y es que los universitarios estamos de exámenes, aun así, este año una murga a la que guardo un gran cariño, "Los Chalaos" han dado una lección de que se puede ser "universitarios" y a la vez salir en Carnaval. La Caidita nos ha animado a tirarnos a la piscina, a la piscina de los sueños, la de los retos y la de los riesgos. Y es quien no arriesga no gana señores, y a veces tenemos que pasar trances complicados para valorar lo que tenemos. Salir en Carnaval es un regalo que nos da la vida, nadie hasta que no sube a un escenario o no sale en una comparsa, es capaz de comprender lo que el Carnaval puede unir... Y es que, hay un mandamiento más: "lo que ha unido el Carnaval, que no lo separe el hombre".

Los Chungos nos han puesto a la orden del día la realidad social, y es que de las crisis no se sale desde el neoliberalismo sino desde la solidaridad. Serendipity ha reivindicado lo que yo hago a menudo, el derecho de Extremadura a ser como el resto de Comunidades. No queremos café para todos, queremos tener lo mismo que el resto, no es tan complicado de entender, pero claro, hay que sufrirlo. 

Al Maridi muestra la realidad pacense, y es que también hay personas que viven en la calle, triste, pero cierto. Los Murallitas nos han enseñado que desde el cielo también se pueden ver las cosas, y por eso sé que Pablo estas semanas estará disfrutando como lo hacía con la Caidita. Los 3w han traído una idea innovadora, pero real, y es que cada cual puede ser quien quiera, y más en Carnaval. Y ha habido muchas más historias a destacar pero termino con la historia de la vida, la que los Espantaperros nos han contado a través de algo tan sencillo como es que nos salga un diente y el Ratoncito Pérez nos traiga un regalo; y los recuerdos de Dakipacasa... que son los recuerdos de todo el Carnaval de Badajoz y los Carnavaleros. 

El Carnaval es algo que se vive, que se siente dentro, que sale de las entrañas... algo por lo que nuestro tiempo es oro pero siempre insuficiente. Volver a casa para mi supone volver a vivir el Carnaval, y eso es sinónimo de Libertad, sinónimo de Felicidad. La Caidita resume perfectamente el sentimiento carnavalero a través de esta pequeña estrofa... 

"Y es tu agua Badajoz, la que me quiere mojar, la que inunda cada calle en carnaval, la que un año me faltó, y busqué por las esquinas, pero que me dio la fuerza pa' volver a esta piscina. Y que fluyan por tu voz , la ciudad de mis amores, pasodobles y canciones y que suenen los tambores, que se empapen los disfraces, que las penas se te olvidan, que es el aire de esta fiesta, el que a mi me da la vida..."

Sed libres y feliz Carnaval amigos y amigas. 

María Núñez. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Mirando al horizonte.


Hoy ha sido un día intenso, lleno de magia, de emociones, lleno de recuerdos... Hoy de nuevo he sentido lo que era la felicidad, la sensación esa que corre por mi cuerpo y me dice "siéntete libre". Hoy... ha sido un día especial, uno de esos días que aunque el tiempo pase no se olvidan.

Detrás de cada persona y su simple físico se encuentra todo lo demás, se encuentra lo que cada uno y cada una somos. Y yo soy esa chica de la "sonrisa permanente" para quiénes me conocieron en esa semana de mi vida que ha hecho que ahora mis prioridades se redefinan. Para el resto soy María, María Núñez para ser exactos. Puedo ser una María más, o no, pero soy lo que veis, transparente, espontánea, descarada, sincera  y arrogante en ocasiones si a valentía esto se asemeja. 

Hoy he cumplido esa misión que tenía pendiente, la que no podía dejar escapar. Me habría arrepentido toda una vida de no haberlo hecho. No voy a perder una sola oportunidad de todas las que se crucen en mi camino. Sí, sé que tendré que elegir a veces entre varias opciones pero para eso existe la palabra "prioridad", que además de ser palabra, también es hecho. 

Hoy Marcelo me ha enseñado algo muy importante y es a seguir creyendo en mí misma, a no dejar que nadie rompa mis sueños y que no acaben con mis ilusiones. Me ha dicho que el tiempo no espera por nadie, y es cierto. Seamos amigos y amigas del tiempo y no nos convirtamos en lo contrario.

Mientras miraba el horizonte, ese gran horizonte azul, esperaba su llegada... No sabéis lo que sentí cuando lo vi llegar. No os imagináis que cantidad de recuerdos se apoderaron de mi. Sentí que me enamoraba porque ese cosquilleo se apoderó de mi estómago y los nervios se convirtieron en sus mejores aliados. 

Lloré de la emoción, reí de felicidad y terminé teniendo una conversación frente a él. Sólo hablábamos ella  y yo, mientras, él nos escuchaba atento, en silencio y mirándonos fijamente. Él dejó huella en nosotras, nosotras allí dejamos parte de nuestra historia, como dice Marcelo, pedazos de nuestra vida.

Gracias y hasta pronto AMIGO.

martes, 2 de octubre de 2012

Valió la pena.


Decidí vivir esta experiencia con intensidad, sin pensar en "el que dirán", he tratado de exprimir al máximo cada momento, y lo he conseguido. Ahora siento que me falta algo... algo que he podido tener estos días, algo llamado Libertad. 

Pensaba que sería un viaje más... pero no, ha sido "El viaje". Legendario, único, irrepetible e insustituible. Ha sído lo más parecido a la felicidad que he vivido nunca. 

Me replanteo mi vida, mi futuro. No sé si estoy siendo lo que realmente quiero ser. Toca esperar que llegue junio y decidir, decidir sobre lo que siento, sobre lo que quiero y sobre lo que soy. Me va a tocar decidir entre el "ser" y el "deber ser", y creo que llega el momento, de elegir "el ser", porque el "deber ser" ha sido hasta ahora.

Quienes me conozcáis, sabréis a lo que me refiero. Estoy constantemente inmersa en la vida política y en todo lo que la rodea y me olvido de que tengo algo llamado vida, la cual tengo algo apartada. No sé si merece la pena hacer lo que hago, pero va a llegar el momento de poner un punto y a parte a esta vida de desenfreno, para ser lo que mi corazón me dicte, y para escuchar esa voz que me susurra al oído instándome a que sea feliz, o al menos que lo intente.

Desde la habitación R12 situada en la planta cuarta... les doy las buenas noches.

María. 

lunes, 17 de septiembre de 2012

La estrella de los tejados.


Si hoy fuera mi última entrada del blog tengo claro de lo que no hablaría, pero no sabría deciros cuál sería el tema estrella de mi post. O sí, realmente si sé de que hablaría, de todo aquello que me hace sentir especial. Y me siento especial cuando tengo alrededor personas que me quieren, que me transmiten sus deseos, experiencias y sensaciones varias. Me siento feliz hablando con la gente, escuchándoles, entendiéndoles, y en la medida de lo posible, ayudándoles. Para mí hablar de Madrid y de Olivenza, supondría hablar de dos lugares emblemáticos e imprescindibles en mi vida. Lugares donde he crecido como persona y he alcanzado parte de mi felicidad. 

Y os preguntaréis que supondría hablar de Política... Hablar de Política, eso sí, con mayúsculas, supondría llegar al estado pleno de madurez. Ese, en el que he sentido lo que era ser libre, en el que he aprendido qué suponía la Igualdad y donde he conocido a quiénes probablemente, me estén enseñando mucho de lo que sé. He conocido lo que supone ser libre y lo que no, lo que significa el compromiso y la responsabilidad, pero sobre todo, he aprendido que cuando algo está de color negro es porque existen motivos para darle otro tono que tenga más luz para desprender. 

Hoy, mientras paseaba con un amigo por las calles de Madrid, hablábamos del sentido de la libertad y de lo que ésta supone para nosotros. Tengo algo claro, y es que si algún día tengo una hija -que espero que sí- el nombre que elegiré para ella será Libertad. ¿Y sabéis por qué? Porque para mí la Libertad supone el estado de todas las cosas; de la Igualdad, de la Responsabilidad, del Compromiso, del Cariño, del Amor, la Familia y la Fraternidad. Para mi, hablar de Libertad supone hablar de vida. Una vida que brille porque tenga luz propia, y eso, sólo puede ocurrir si alguien actúa bajo la responsabilidad y el compromiso de ser completamente libre. 

En un momento como este en el que la situación política y económica es cuanto menos desgarradora, hablar de Libertad puede parecer una utopía. Pero no lo es. La ciudadanía ha salido a las calles, con sus banderas, expresando lo que sienten y lo que quieren, y condenando lo que no quieren. Ante las injusticias del momento, las calles se llena de mensajes, de palabras, se llenan de libertad... sin armas. Sin más arma que el poder y el valor de la palabra. Dejemos pues que cada uno y cada una se sienta libre para poder expresar lo que atañe a sus necesidades, a sus sentimientos, y a sus Comunidades. Las particularidades de España son las que la hacen ser única e irrepetible, y no se trata de romper un país sino de todo lo contrario, cuando en masa miles de ciudadanos y ciudadanas deciden que quieren reivindicar lo que consideran que les pertenece. A día de hoy, no es un crimen querer ser libre, querer ser lo que realmente somos, sin imposiciones, sin lamentaciones y en condiciones de equidad.

Hoy ha sido un gran día, he podido compartirlo con gente a la que quiero, personas que me transmiten sensaciones que no se pueden expresar con palabras. Y quiero compartir con vosotros y vosotras, una canción que representa perfectamente mi estado de hoy. 

Gracias... Madrid ;)

María Núñez.

martes, 21 de agosto de 2012

Nada es para siempre.


Hoy un compañero de ideas y partido me ha dicho por twitter que mis últimas entradas en el blog eran demasiado "lights". Lo cierto es que necesitaba tomarme un tiempo para mi. Necesitaba evadirme de la política al menos por unas semanas o un par de meses. Ha sido un año complicado y en lo político he pasado de tenerlo todo a no tener nada. Bueno, nada no, ahora tengo mucho más. Tengo la suerte de formar parte de la Comisión Ejecutiva Regional de Juventudes Socialistas de Extremadura y además, tengo el placer de poder compartir tiempo con grandes personas a las que admiro.

Este es mi último año de carrera. El tiempo ha pasado rápido. Echo la vista atrás y me doy cuenta de todo lo que he aprendido. Aprendí a escuchar y tolerar opiniones diferentes, a reforzar mis convicciones, -que no nos equivoquemos, son mías, propias, moldeables con todo lo que ocurre cada día, pero a fin de cuentas mías y no impuestas- y sobre todo, a saber que es lo que no quiero ser. 

Cuando empecé la carrera tenía miedo a viajar sola. Aprendí a hacerlo, y no es sólo que aprendiese, sino que ahora disfruto cuando lo hago. Me siento libre, independiente, siento que soy la mitad de lo que quise ser. Y quiénes me conozcáis, sabréis por qué digo sólo la mitad. 

Me pongo a pensar y mi mente no para nunca, sigue dando vueltas y vueltas, como algo parecido a una noria. Hace un par de veranos subí al London Eye -¿ya hace dos años que estuve en Londres? ¿véis? El tiempo pasa muy rápido, demasiado rápido- y pude ver desde arriba la mitad de Londres. La otra mitad era imposible alcanzarla con tan sólo una mirada. Pues eso soy, la mitad de lo que quise ser. La otra mitad ya llegará. 

En Sevilla conocí a buenas personas, me quedo con Paola, Patri, Adriana, por encima de todo, y recuerdo mis grandes momentos con Rafa y Ricardo en los Bermejales. Más tarde llegaron el resto. Llegué a Madrid cargada de sueños y este año trataré de cumplirlos. En Madrid siempre tengo cosas que hacer y que contar, paseos por la ciudad en buenas compañías, reencuentros, segundas oportunidades... El pasado, fue un curso completo y este año me faltarán dos grandes amigas, Ruth y Alba, pero sé que la distancia no va a ser un impedimento. Víctor es como mi hermano mayor, siempre pendiente, a pesar de que él también tenga cosas de las que preocuparse. Está cuando le necesito, y cuando no, está siempre.

Pablo tiene algo que ver con eso que os digo de las segundas oportunidades, y Borja. Ambos son mis amigos -muy buenos por cierto- porque supe que tenían mucho que enseñarme. Emilio y su ilusión, Chuso y su fortaleza, Raul y su protección y necesidad de hacerme sentir bien; de Santi aprendí mucho (aunque creo que no esperaba verse por aquí), sobre todo a que si piensas que algo es de una manera, hay que ir hasta el final. Llegó un momento en el que discrepamos, pero cada uno siguió el camino que creía correcto. No fue ni mejor ni peor, tan sólo diferente, pero reconozco que lo pasé mal. 

De Soraya y Julio aprendo a diario, ellos están ahí siempre que les necesito. Me ilusionan, me contagian, me inyectan energía y ganas de seguir hacia adelante. Porque este es nuestro camino. Es el camino del progreso, de la Igualdad, de la Libertad y de la Justicia. Justicia por la que un día Garzón luchó desde su cargo, Igualdad que un día persiguió Clara Campoamor dándonos a las mujeres la oportunidad de sentirnos como nuestros padres, maridos, hijos, abuelos... y la Libertad que un día Miguel Hernández y Lorca convirtieron en versos. Libertad por la murieron, Libertad que les fue arrebatada... 

Nada es para siempre... pero cuando tienes un amigo de verdad, es para toda la vida. Los buenos amigos son como las ideas, si son de verdad, nunca se olvidan.

María.

viernes, 16 de diciembre de 2011

En París se respira Libertad.

Ayer llegué de París. Sólo puedo decir que es una ciudad de ensueño, donde la libertad comenzó a ser la bandera, la bandera de la resistencia, de la lucha innata, del valor, la bandera del recuerdo y de la memoria. Y es que cuando se trata de llevar por bandera algo y ese algo se llama Libertad estamos haciendo honor y homenajeando a miles de personas que un día dieron su vida por ella.

Ellos, quiénes un día dieron su vida para que nosotros hoy pudiésemos ser libres. Ellos, quiénes no tuvieron miedo a defender sus principios, ideas y valores. Ellos son los mismos que tenían que reunirse en la clandestinidad para no ser descubiertos, quiénes valoraban al detalle la palabra denominada Libertad. Son ellos los que un día nos impulsaron a creer en esto que hoy llamamos Política.

La política más que una ciencia es un arte, y como arte que la considero, también entiendo que hay que explicarle a los demás por qué debemos quererla, entenderla y respetarla. La política la hacen personas que a su vez son políticos, y que a su vez cometen errores. ¿Dónde está la clave? La clave está en saber aceptar una crítica, pedir perdón por un error cometido y más aún, si ese error afecta a miles de personas.

Se ha perdido el sentido de la política real, y al hablar de política real, hablo de política de calle, hablo de política de sentimientos, de política de defensa donde no somos unos más que otros sino que somos iguales.

Está claro que el barco debe liderarlo alguien pero ese alguien debe ostentar la máxima legitimidad que la democracia otorga, y no es nada más y nada menos que la de ser elegido por todos los cauces democráticos y legales de los que a día de hoy podemos disfrutar gracias a la implantación del Estado Democrático de Derecho.

Para ellos no hay mejor homenaje que el de utilizar la vías democráticas por las que perdieron la vida al defenderlas. No hay mejor homenaje que haciendo que la gente recupere la confianza en esto que hoy llamamos política, en esto que un día separó a España en dos, en esto que un día separó familias, provincias, pueblos y regiones. 

Y es que la política es más importante de lo que parece a simple vista. Una vez más, muchos se equivocan al fiarse de la apariencia de una palabra que no hace daño, que no ostenta un fusil entre las manos sino que la única arma que posee es la que yo considero más valiosa: la palabra. De ahí, el título de mi blog, el valor de la palabra. La palabra vale, la palabra une y separa, pero quedémonos con lo bueno y por tanto, en lugar de restar y dividir, sumemos y multipliquemos.