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miércoles, 31 de julio de 2013

Comenzamos...

"Frente a la orilla observaba las olas del mar. El Mediterráneo era un mar que siempre había sido de su agrado, la temperatura era agradable y la brisa del viento hacía que el cabello rizado color miel se posase sobre sus párpados. 

Pensar se había convertido en su acción habitual. Aun de noche los recuerdos convertidos en sueños se apoderaban de ella. Cada noche se convertía en una odisea el hecho de pensar lo que sería dejar caer su cuerpo sobre la cama, entrar dentro de las sábanas y cerrar los ojos con el objetivo o mejor dicho, la misión, de dormir plácidamente sin miedo.

Los proyectos, los sueños, los retos... Todos y cada uno de ellos se habían convertido en sus pesadillas diarias. Ella necesitaba emprender, tenía ideas, pero le faltaban los medios. 

Los recortes del gobierno habían causado estragos en su futuro. La juventud sin recursos no podía lograr los mismos objetivos que quienes los tenían aun teniendo menos aptitudes. A ella no le parecía justo, pero aun así no se rendía, no podía dejar la posibilidad de emprender, de ser alguien en la vida, o mejor dicho, de ser quien ella realmente quería ser desde que tenía uso de razón. "

Continuaré, pero esta podría ser la historia de cualquier joven de la España de hoy, esa España que está dejando a su ciudadanía sin aliento y a su juventud sin oportunidades. Este es el comienzo de mi historia, la que siempre quise comenzar a escribir,  pero de momento y hasta que tenga la suerte de que alguien apueste por mi, será simplemente un cuaderno de "bitácoras" que iré guardando con mucho cariño.

Nos vemos pronto ;)

María.


viernes, 1 de marzo de 2013

¿Y por qué no un Estado Federal?

La clase de hoy de Política y Gobierno de los Estados Unidos ha hecho que reflexione como nunca antes lo había hecho en este tema, ¿Por qué en España no hemos llegado a plantearnos seriamente la constitución de un Estado Federal? Pues bien, tratemos de dar respuesta a esta pregunta.

Cuando se crea el Estado de las Autonomías, podría haberse hablado perfectamente de la creación de un Estado Federal donde cada uno de los "Estados-Nación" tuviese autonomía propia pero se supeditase a una norma suprema, en este caso, central y federal, como podría haber sido la Constitución de 1978. Hablar de federalismo no supone hablar de ruptura, sino de integración. Hablamos de integración porque se trata de integrar a unos Estados menores en otro de rango superior y federal. "Nations of Nations", como ocurre en Estados Unidos, pero, ¿por qué en España siempre tenemos ese miedo a ejecutar los cambios que son necesarios? 

Si todo está inventado, nosotros nos empeñamos en "inventar" algo diferente, darle otro nombre, hacerlo de un modo más light y años después plantearnos si estaba bien hecho. Me refiero al Estado de las Autonomías. Federalismo ya de por sí significa integración y autonomía, integración de una serie de Estados (regiones) en otro Central y Federal como decía. Y autonomía porque cada Estado (región) respetando la norma suprema podría legislar de manera autónoma, aunque existan materias acerca de las cuales el Estado Federal tenga potestad. 

Tratamos de comparar en ocasiones a España con Estados Unidos, y permitirme algo, jamás podremos ser iguales si no seguimos su ejemplo en lo que mejor hacen. Los y las estadounidenses pueden elegir a su Presidente del gobierno directamente, en España nosotros no podemos hacerlo porque es el Congreso quien se encarga una vez que el partido en cuestión gana las elecciones. Los electores en EEUU tienen la libertad para poder votar como presidente del gobierno a un señor de un partido, y como representantes de la cámara baja a otros, ergo existe separación de poderes y libertad a la hora de elegir. En EEUU no son los partidos quienes confeccionan las listas electorales, quienes condicionan la carrera política de un buen político o acaban con la del malo, sino que son los ciudadanos quienes desde el primer momento deciden si eres bueno para ello. La disciplina de partido no existe porque los políticos se deben al interés ciudadano y no al de su partido. ¿Igual que en España, verdad? 

Y si queréis hablamos de la corrupción. A través del "Impeachment" cualquier cargo político desde el secretario de turno hasta el Presidente del Gobierno pueden ser reportados en su cargo. La corrupción se paga cara en Estados Unidos, la clase política no está por encima de la ciudadanía porque existe algo denominado imperio de la ley, algo que impide que un político y un ciudadano no tengan por qué no ser iguales. En España se nos llena la boca al hablar de igualdad, pero por todos es conocida la impunidad de la que gozan los políticos, cuando muchos no son juzgados por casos de corrupción, o cuando hay jueces que tienen que dejar su carrera judicial porque el partido de turno que está untado hasta las trancas hace lo posible y lo imposible por quitar del medio a quien pretende hacer justicia. 

Mientras en España sigamos pensando que no hay nada que reformar en la Constitución, estamos perdidos. Es muy bonito leer que todos somos iguales, que los poderes públicos deben velar por el interés ciudadano, que existe la separación de poderes... y toda definición nominal que aparece en la Carta Magna. ¿Pero de verdad se cumple todo? ¿Es efectiva, es real? Mientras el interés nominal persista ante el normativo, España seguirá a la cola, por tener políticos que no se mojan, que son cobardes y que no quieren afrontar los cambios que la sociedad demanda. 

No es justo que quienes no hemos votado la Constitución del 78 tengamos que seguir tragando con algo que ya apenas se sostiene, de este modo, estamos superponiendo los intereses de nuestros abuelos, muchos de ellos ya fallecidos por desgracia, al interés de una juventud que tiene que emigrar para poder triunfar.

jueves, 24 de enero de 2013

Pensaba como hacerlo.

Debo pediros disculpas por llevar más de un mes sin escribir, sin trasladaros sentimientos, opiniones, sensaciones... Y de sensaciones es de lo que precisamente quería hablaros esta noche. 

Estoy en un período clave en relación a mi futuro. Acabando mi carrera, tan sólo ocho son las asignaturas que me quedan por superar en el expediente, esas que me convertirán en licenciada de Ciencias Políticas. Y he de deciros algo, aunque muchos y muchas lo penséis porque los medios os taladren las neuronas a diario, no formaré parte de lo que llaman "la generación perdida". Esta juventud que viene pisando fuerte, más fuerte que nunca, no está perdida ni lo va a estar. Aunque a muchos y muchas les gustaría que lo estuviésemos, os aseguro que nos sobran las fuerzas para trabajar tan duro como un día tuvieron que hacerlo nuestros padres y madres, nuestros abuelos y nuestras abuelas. Ellos pensaban que hacían lo que mejor sabían, y nosotros queremos hacer lo que mejor sabemos, queremos dedicarnos a aquéllo a través de lo que más beneficios podemos brindar a la sociedad. Os soy sincera, más de lo que nunca lo he sido, algún día me gustaría poder trabajar por mi pueblo, en primera línea, y os aseguro algo, no me moverían tan sólo unas ideas, me movería mi gente, mis vecinos, mis paisanos. Me movería todo aquéllo que a un buen gobernante le debería mover para trabajar por su tierra. Estoy segura de que a muchos estas palabras no les pillarán por sorpresa y otros pensarán que nunca iba a ser lo suficientemente valiente como para decirlo, pero he aprendido algo, y es que quien no da un paso al frente además de ser un cobarde, no demuestra que realmente quiere lo que otros piensan que quiere. Y yo ni soy cobarde, ni tengo que esconderme detrás de nadie para deciros lo que quiero. Llevo cinco años estudiando mi carrera, me gustaría plasmar mis conocimientos en la práctica diaria, en la vida cotidiana; me gustaría poder ayudar a muchas personas, sean de mi partido o no lo sean, tengan mis ideas o no las tengan, y ¿sabéis por qué? Porque lo que va a moverme para actuar así va a ser pensar en que independientemente de unas ideas compartimos algo mucho más importante, y es la vida y el respeto hacia las personas.

Hoy he tenido una sensación extraña pero muy entrañable, y era eso de lo que quería hablaros. Entre apuntes de antropología he recibido una alegría, y no me da miedo llamarla así. Pero ha sido una especie de alegría de esas que aparecen sin esperarlas, de las que llegan sin llamar. En los pueblos solemos dejar las puertas de casa abiertas, sin cerrar a la llave, porque somos confiados, creo que a mi me ocurre lo mismo y es eso lo que me marca. Yo también tenía la puerta abierta porque si algo he aprendido es a no juzgar a todas las personas por igual, he aprendido algo imprescindible y es que las oportunidades que la vida nos brinda deben aprovecharse. 

Entre comparsas y chirigotas, entre coplas, pasodobles, tanguillos y cuplés, entre popurrits y despedidas, y sobre todo entre tweets, pensaba algo, y es que no existen fronteras para el Carnaval, pero sobre todo, no existen fronteras para el conocimiento.

Buenas noches, desde mi rincón preferido, y seguiré pensando que una sensación vale más que mil palabras, porque no hicieron falta palabras.

María. 


viernes, 12 de agosto de 2011

Indignación.

Probablemente a muchos no os guste lo que voy a escribir, no obstante, espero que no os sintáis ofendidos pues es una opinión más y diría que va al compás de la que pueden tener millones de españoles en estos momentos.

En los próximos días el Papa visitará nuestro país para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud junto con jóvenes de todo el planeta.

Hoy, tal y como han catalogado las Naciones Unidas se celebra el día mundial de la Juventud. No obstante, lanzo una pregunta al aire ¿Por qué las jornadas que se celebrarán en los próximos días en Madrid llevan la etiqueta católica? ¿No tienen derecho el resto de jóvenes a formar parte de todo este entramado?

Vosotros me diréis que cada cual es libre de ir, pero no deja de ser algo relacionado con la iglesia y las creencias de cada uno. En los últimos años se está generando un sentimiento anticlerical, muy probablemente buscado por la Santa Sede y sus compañías. Es triste ver que en los tiempos que corren y en el marco de una crisis grave como la que todo el mundo pasa, los lujos sigan siendo la primera premisa del Vaticano, sacerdotes, cardenales, "monseñores" y demás chupatintas.

Se creen con derecho a criticar las políticas progresistas de un país, los avances en materia de igualdad de género, de sexualidad, incluso, defienden el hecho de que determinados colectivos relacionados con la iglesia hayan llegado a cometer delitos tipificados en el código penal como abusos sexuales o violaciones a menores por "provocaciones" por parte de estos.

Cuando era pequeña iba todos los días a misa, antes y después de haber hecho la comunión, fue algo que mis abuelos me inculcaron desde pequeña. Pero a medida que me fui haciendo mayor fui descubriendo esa parte que me da repudia y asco y que está relacionada de lleno con la Iglesia Católica. El hecho de que traten de imponerte valores tradicionales y de hacerte ver que todo lo que no tenga que ver con ellos es malo, me recuerda a la distinción del mundo entre el mal y el bien. Fui creciendo y comprendí que cada cual debía ser libre y tener sus propios valores tan respetados como los del resto, siempre y cuando estos no perjudicasen a nadie.

El "amarás al prójimo como a ti mismo" es quizás uno de los diez mandamientos que menos se cumple, probablemente el que menos cumplan ellos desde arriba. No puedes pedir respeto para la fe de las personas cuando tratas de imponer una doctrina sobre otra y cuando tachas de maligno todo lo que no tenga que ver con eso.

Un mes antes de confirmarme le dije a mi madre: Mamá, lo he pensado mejor y yo no siento que esta sea una de mis prioridades. No quiero confirmarme, no quiero seguir formando parte de esta farsa y mucho menos alimentar la fe en una institución en la que no creo.

Seguidamente, mi madre me dijo que yo era libre de elegir. El día en que se confirmaron mis amigas las acompañé porque me lo pidieron. No es que me fuera la vida en ello, en realidad no me sentía cómoda estando allí. Al terminar la ceremonia el sacerdote me vino a preguntar por qué no me había confirmado y mi respuesta fue "no he sentido la llamada de nadie ni creo que haciendo algo en lo que no creo realmente vaya a encontrar un camino mejor, he decidido que camino quiero seguir y no quiero que sea este". La verdad es que se quedó un poco atónito a lo que le decía, pero no me dijo absolutamente nada más.

Trato de ayudar a las personas cuando lo necesitan, colaboro con una ONG y hago lo que está en mi mano cuando veo que alguien lo pasa mal y puedo serle útil. No tengo coches de lujo ni un palacio real, simplemente trato de formarme lo mejor que puedo y aprovecho las oportunidades que la vida me brinda. No quiero ser una persona más, quiero ser yo, única y diferente al resto, amiga de mis amigos y una chica normal y  corriente capaz de luchar por lo que quiere sin limitaciones pero sin entorpecer el camino de los demás.

No hace falta pertenecer a la iglesia para ser catalogada de buena persona, cosa que en ocasiones, el Papa -supuesto representante de todos los creyentes- olvida.

El mensaje que he tratado de enviaros es claro, me indigno con las llamadas a la fé que este individuo realiza, me duele que entre a valorar cosas que no le competen y políticas que no le influyen. Deberían replantearse por qué los matrimonios por la iglesia disminuyen, por qué la gente deja de creer y por qué los jóvenes se oponen a su visita.

Lo de utilizar los fondos públicos para pagar la visita de este señor, lo de destinar partidas presupuestarias a la misma y dejar de ingresar dinero en las arcas del Estado, o contraponer la visita a dos derechos como la educación y la sanidad, es un tema que trataré otro día y en otro momento. Por hoy, está bien.

Que paséis buen fin de semana.