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jueves, 11 de septiembre de 2014

A pesar de...

Una fuerte presión hacía efecto sobre su pecho, algo difícil de controlar. Y es que no hay más remedio para el amor que el propio tiempo que nos hace olvidar aquello que nos hace sentirnos fuera de sí. No tiene por qué existir una explicación al respecto, ni siquiera existe un manual definitivo que nos indique cuando actuar de tal modo o de otro; ni por supuesto todas las personas son iguales, ni quieren serlo. El amor nos hace sentirnos presos de algo que no podemos llegar a controlar, algo que nos invade por dentro, que acelera nuestros sentidos, que agudiza nuestras sensaciones y que pone nuestra intuición a prueba de bala. No elegimos el lugar,  ni el momento, y tampoco a la persona. Elegir en esta vida es algo que está de parte del destino, del azar de los sentidos. Elegir no es más que escoger un camino que nos llevará a caminos infinitos. Pero lo cierto es que nadie me pidió elegir por mí, y aún así, cada elección se convirtió aparentemente en una decisión madurada. Algo que sin duda poco tiene de verdad, pues ni las decisiones son casualidad ni las elecciones son tan libres como nos incita a pensar la casualidad.

Te alejas a pesar de quieres estar, quieres sentir, quieres tocar, quieres besar, abrazar... Anhelas lo que en sueños te ocurre, pero sabes que son simplemente eso, sueños.
Quieres estar lejos porque la realidad ha llamado a tu puerta y te dice que no todo es como imaginas; que detrás de esas miradas hay algo más, pero quizás no tanto como tú querrías que hubiera. 
Pasa el tiempo y nos sentimos seguros demasiado pronto, por eso, de vez en cuando, la idea de alejarse es la mejor de las acciones. 
Cuando te tiembla la voz, y el pulso, y el corazón se acelera, cuando las pupilas se dilatan y las miradas son fugaces pero intensas, cuando sentirse guapa es cosa de dos, cuando una caricia es un mundo... Cuando, cuando, cuando... Todo, acaba siendo cuestión de tiempo. 

jueves, 24 de enero de 2013

Pensaba como hacerlo.

Debo pediros disculpas por llevar más de un mes sin escribir, sin trasladaros sentimientos, opiniones, sensaciones... Y de sensaciones es de lo que precisamente quería hablaros esta noche. 

Estoy en un período clave en relación a mi futuro. Acabando mi carrera, tan sólo ocho son las asignaturas que me quedan por superar en el expediente, esas que me convertirán en licenciada de Ciencias Políticas. Y he de deciros algo, aunque muchos y muchas lo penséis porque los medios os taladren las neuronas a diario, no formaré parte de lo que llaman "la generación perdida". Esta juventud que viene pisando fuerte, más fuerte que nunca, no está perdida ni lo va a estar. Aunque a muchos y muchas les gustaría que lo estuviésemos, os aseguro que nos sobran las fuerzas para trabajar tan duro como un día tuvieron que hacerlo nuestros padres y madres, nuestros abuelos y nuestras abuelas. Ellos pensaban que hacían lo que mejor sabían, y nosotros queremos hacer lo que mejor sabemos, queremos dedicarnos a aquéllo a través de lo que más beneficios podemos brindar a la sociedad. Os soy sincera, más de lo que nunca lo he sido, algún día me gustaría poder trabajar por mi pueblo, en primera línea, y os aseguro algo, no me moverían tan sólo unas ideas, me movería mi gente, mis vecinos, mis paisanos. Me movería todo aquéllo que a un buen gobernante le debería mover para trabajar por su tierra. Estoy segura de que a muchos estas palabras no les pillarán por sorpresa y otros pensarán que nunca iba a ser lo suficientemente valiente como para decirlo, pero he aprendido algo, y es que quien no da un paso al frente además de ser un cobarde, no demuestra que realmente quiere lo que otros piensan que quiere. Y yo ni soy cobarde, ni tengo que esconderme detrás de nadie para deciros lo que quiero. Llevo cinco años estudiando mi carrera, me gustaría plasmar mis conocimientos en la práctica diaria, en la vida cotidiana; me gustaría poder ayudar a muchas personas, sean de mi partido o no lo sean, tengan mis ideas o no las tengan, y ¿sabéis por qué? Porque lo que va a moverme para actuar así va a ser pensar en que independientemente de unas ideas compartimos algo mucho más importante, y es la vida y el respeto hacia las personas.

Hoy he tenido una sensación extraña pero muy entrañable, y era eso de lo que quería hablaros. Entre apuntes de antropología he recibido una alegría, y no me da miedo llamarla así. Pero ha sido una especie de alegría de esas que aparecen sin esperarlas, de las que llegan sin llamar. En los pueblos solemos dejar las puertas de casa abiertas, sin cerrar a la llave, porque somos confiados, creo que a mi me ocurre lo mismo y es eso lo que me marca. Yo también tenía la puerta abierta porque si algo he aprendido es a no juzgar a todas las personas por igual, he aprendido algo imprescindible y es que las oportunidades que la vida nos brinda deben aprovecharse. 

Entre comparsas y chirigotas, entre coplas, pasodobles, tanguillos y cuplés, entre popurrits y despedidas, y sobre todo entre tweets, pensaba algo, y es que no existen fronteras para el Carnaval, pero sobre todo, no existen fronteras para el conocimiento.

Buenas noches, desde mi rincón preferido, y seguiré pensando que una sensación vale más que mil palabras, porque no hicieron falta palabras.

María. 


miércoles, 7 de septiembre de 2011

"...Por culpa de los carnavales..."


Para mi no es fácil en esta ocasión escribir lo que siento. Es decir, el hecho de expresar lo que siento, plasmarlo y dejarme llevar sin ni siquiera pensar no me resulta complicado... Pero la decisión en sí de pararme unos instantes frente a esta pantalla abierta al mundo, y transmitir lo que siento ha sido muy meditada.

Por un momento, he tenido algo de miedo. No sabría explicar lo que me ocurre.

Un leve cosquilleo se apodera de mi cuerpo, nervios, descontrol, desenfreno... Todo podría resumirse en dos palabras "te necesito"...

No encuentro las palabras adecuadas para explicar lo que me ocurre... Tampoco quiero encontrarlas. Disfruta del momento, tanto como lo hago yo, y mientras tanto, espero el día en que pueda desprenderme de mis propias palabras en sintonía con las cuerdas de mi guitarra y la suave senda de mi voz...

El pasodoble lo dice todo. Dice todo lo que podría decirte en este momento :))))