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domingo, 2 de noviembre de 2014

Llega un día...

Llega un día en el que te planteas qué escribir, cómo hacerlo, hacia quién dirigirte... No sabes por qué, pero algo se remueve por dentro, algo que te impulsa a tomar determinadas decisiones y a llevar a cabo según qué proyectos.

Y es en ese momento cuando dejas de plantearte que necesitas lo que hasta el momento tanto habías buscado y que sin suerte habías encontrado. Porque realmente, eso llega, no se busca, tan sólo hay que estar en lugar y momentos indicados, sin esperar nada pero sin cerrarse a recibir algo.

La vida es así, un cúmulo de circunstancias donde el camino lo marcamos nosotros, sólo nosotros, con todas y cada una de las decisiones que a lo largo de ella tomamos. Y sí, pudo ser, pero si no fue, es que realmente no tenía que ser. Y ese día, te miras en el espejo y simplemente piensas: Yo puedo. Y realmente, podrás. 


María.

domingo, 25 de mayo de 2014

Tengo motivos para hacerlo.



Aun sin saber los resultados en el resto de la región, ni siquiera en el resto del país, me aventuro a decir que en Olivenza, el Socialismo hoy sonríe. Sobre todo, no es que sonriamos quienes militamos, sino quiénes de nuevo nos han otorgado su confianza en las urnas, y quienes han creído que llegaba el momento de volver a confiar en nosotros. Esos que probablemente estuvieron lejos porque nos olvidamos de lo que era la izquierda (en parte), y esos que están ahí porque saben que de los errores se pierden y llevamos muchos años tratando de enmendarlos.

Aun quedan muchas cosas por hacer, y de hecho, la abstención ha sido alta, pero puedo deciros que hoy me siento orgullosa de mi pueblo y de quiénes hayan ido a votar lo hayan hecho con conciencia. Siempre digo que el tiempo lo devuelve todo y que no se queda con nada de nadie, y creo que nos merecíamos este triunfo en la localidad para volver a reunirnos y celebrar algo juntos. He visto caras de alegría y felicidad, he sentido el compañerismo durante toda la jornada, y sobre todo, me he acordado de mi abuelo, ya que si estoy aquí y si sigo estando aquí es por él.

Gracias a quiénes habéis hecho grandes esfuerzos por ir a votar, a esas personas mayores que no se olvidan de su compromiso con las urnas pese a tener dolores todos los días, a mi abuelo, por concederme de nuevo, un año más, el placer de llevarle a votar a pie de urna, a mis vecinas por no olvidarse de todo lo que hicieron sus padres y por no tener pelos en la lengua y decir lo que votan, y sobre todo, a Olivenza, por devolverme una pequeña pizca de ilusión.

Estoy algo lejos, pero no me he ido. Y quiénes de verdad me conocéis, que no sois tantos como os pensáis, sabréis que no me he ido a ninguna parte, sino que simplemente estoy reconstruyendo mi vida. Decidí tomarme un tiempo, y lo seguiré haciendo porque creo que es sano para mí y nada tóxico para mi vida, pero estaré la primera en las asambleas, para hablar de Olivenza, para hablar del PSOE y para hablar de la necesidad de cambios regenerativos en la Política. Tenemos que reescribir la historia del PSOE en Olivenza, y yo estaré cerca para seguirlo intentando.

Recordad, no me he ido, sigo aquí, y con pasito lento y con diálogo, continuaremos esta andadura, gracias Olivenza, abuelito, espero que hoy de nuevo hayas sentido ese orgullo de saber que las urnas están llenas de puños y rosas.

Te quiero,

María. 

viernes, 14 de febrero de 2014

Porque... "Esto es lo que hay".

Les escuché por primera vez, hubiera cerrado los ojos mientras me evadía a ese mundo. Ese mundo de los locos de febrero que como yo y como ellos tratamos de hacer de cada palabra una melodía, de cada instante una eternidad y de cada letra un pasodoble que cantar. 

No hay límites para esta locura, y detrás de todo esto se encuentra el sacrificio de quiénes con ilusión comenzaron a crear un proyecto que ahora traspasa las fronteras del sueño con el que se emprendió. Si no existieran habría que inventarles, y digo esto, porque ahora que conozco su historia, la de ellos, sé que puedo hablar de algo más que algo a lo que podemos denominar "murga". 

Su nombre no podía ser otro, tenía que ser el que es, "Esto es lo que hay", y es que, esto es lo que hay porque detrás de un nombre siempre hay una historia. Su historia, la de ellos -y permitidme que ahora  la sienta como un poco mía- es la de aquellas personas que con ilusión, anhelo, tesón y sacrificio sacan adelante algo que contra viento y marea parecía que no se haría realidad. Tras muchas complicaciones y a falta de tres días para su debut en el López de Ayala, hoy "se presentan en sociedad". La calidad humana es inmejorable, las ganas de mejorar, la motivación, la fuerza y el compromiso son sus mejores señas de identidad. Y si a eso le sumamos el talento y las voces, tenemos la guinda de un pastel que será presentado el lunes en tercera posición. 

Os contaba lo que me había ocurrido la primera vez que les escuché. Llegué al ensayo, me senté en el suelo y comencé a mirarles. Ellos cantaban, yo les observaba, y en cada letra sentí que algo me representaba. La vida no es fácil, pero siempre hay que mirar hacia adelante. En esto, aunque no lo crean, estoy aprendiendo mucho de ellos, de su interpretación, de la manera con que expresan lo que sienten y sobre todo, por el cariño con que me tratan cada día que les veo. 

Tampoco ha sido un año fácil para mí, pensaba que este sería mi debut en Carnavales, en el López, y no ha podido ser. Aun así, de otro modo lo será, y estoy encantada de que vaya a ser así. Estas letras... aunque son poquito, son un pequeño adelanto de lo que estos artistas van a regalarnos... Aunque el mejor regalo, ya lo estoy teniendo. 

Gracias por todo chicos, gracias hasta el infinito! (L) 

Lunes, en el Teatro López de Ayala, en tercera posición... no os perdáis a quienes han conquistado esa parte de mi corazón que aun estaba en "tierra de nadie": ESTO ES LO QUE HAY ;) 

miércoles, 29 de enero de 2014

Actos, reflejo de vida.

Pensé en escribir, tal y como lo hago siempre, en esta que como sabéis, es mi casa, y así seguirá siendo. Este es el lugar donde puedo decir lo que me sale del bolo, sin tener que dar explicaciones, sabiendo que puedo recibir críticas constructivas y destructivas, pero teniendo claro que no voy a permitir, ni por asomo, que quienes con maldad llegan hasta aquí, traten ni por momentos de robarme la ilusión con la que hago todo aquello que me hace sentir feliz.

Podrá sonar cursi lo que escribo, podrá gustar más o menos, podrá tener más o menos contenido político, social, económico o cultural, pero trato, siempre, y por encima de todo, que aguarde un gran contenido personal y sobre todo, con importantes dosis de humildad.

Veréis, nunca he necesitado pisotear el trabajo de nadie para destacar. Habrá habido momentos en los que me ha ido mejor, otros peor, unos más arriba, otros más abajo, pero siempre han sido fruto de mi esfuerzo, de mi ilusión y sobre todo del reconocimiento de quienes tenía alrededor. Y es que ya lo sabéis, que soy así, que os caeré mejor o peor, pero que no voy a cambiar. Cambiaré los errores, los que yo crea que cometo y los que la gente que me quiere considere que cometo. Pero, ¿cambiar porque gente que no me conozca me diga eres fea, mala, perversa, horrorosa, patética, inútil... o mil cosas más? ¿Estamos locos o qué? No es mi intención provocar a nadie, tan sólo escribo, en libertad y con mucha educación (que la tengo) de manera informativa. Señores, que sé que no soy perfecta, pero que tampoco lo quiero ser; que sé que no le caigo bien a todo el mundo, pero tampoco pretendo que eso suceda, y por supuesto, sé, que podría ser mejor de lo que soy, y es eso lo que intento cada día: Avanzar. 

Las críticas me hacen más fuerte cuando tengo a mi lado a personas que me hacen ver el sol cuando sólo hay niebla. No hay que perder de vista esa luz que nos guía en el camino, esa luz que son amigos, que es familia, que es gente que nos aprecia. Pero sobre todo, no debemos dejar que aquello que nos gusta se convierta en un calvario porque haya personas que traten de hacer que nuestro sueño sea una pesadilla. 

Quizás todo esto sea general, en realidad es un compendio de todo y de nada, sólo aquellos que sepáis ver más allá de lo que aparentemente se ve, entenderéis que hay razones y motivos por los que escribir, y sobre todo, razones y motivos por los que continuar. 

Buenas noches y hasta pronto. 

sábado, 25 de agosto de 2012

Todo pasa y todo queda.


Nuestro camino lo marcamos nosotros y nosotras mismas a diario. Somos quiénes decidimos qué es lo que queremos hacer y lo que no, y lo hacemos cada día, a base de actitudes y decisiones, a base de comportamiento, a base de ser quién realmente somos.

Veréis, hoy quiero hablaros de algo que es muy importante para mí. Quiero hablaros del "Antes" y el "Después". En este caso, podría establecer un "después" desde que cumplí 18 años y tuve que "independizarme" al irme a estudiar fuera. No me equivoqué con la carrera, al contrario, cada día estoy más convencida de que acerté, no me equivoqué al escuchar a mi corazón y seguir mi conciencia, y tampoco a quiénes me dieron un único consejo: El de hacer lo que realmente fuese a hacerme feliz y con lo que de verdad me sintiese realizada como persona. 

Estas semanas que he estado desconectada he llegado a pensar en todo. A veces creo que pienso demasiado, pero no dejo de hacerlo. Las noticias en el telediario no son precisamente las mejores en los tiempos que corren, desfalcos de dinero, imputaciones, condenas, injusticias... y millones de españoles y españolas que tienen el agua al cuello desde hace meses. 

Las "mujeres del gobierno" (Soraya Saez de Santamaría, Fátima Báñez y Ana Mato) han salido hace un par de días a dar una rueda de prensa para hablar de la ayuda de los 400 euros a los parados de larga duración. La conclusión a la que llego tras haberlas escuchado es que según ella cobrar ese dinero -que para muchas personas es el sueldo de un mes para mantener a toda una familia- es un favor que el gobierno hace a los españoles y españolas. Además, llego a otra conclusión, y es que si eres joven, te habías independizado, pierdes tu trabajo y vuelves a casa con tus padres porque no puedes pagar el alquiler de tu piso y cobras ese dinero, a tus padres les será descontado no sé qué cantidad porque tú estás en  casa.

Cuanto menos, me parece injusto. 

Además, tengo entendido que el famoso Plan Prepara que debería haber servido para formar a los parados y ofrecerles la oportunidad de trabajar, tan sólo ha hecho que 6% de los desempleados de este país volvieran a encontrar un trabajo. 

No sé en qué se ha convertido mi país de un tiempo a esta parte. Es de risa, de chiste, de pan y de circo. Robos en grandes almacenes porque la gente no tiene para comer (no estoy justificando la ingrata actitud de Sánchez Gordillo), engaños constantes del gobierno hacia la ciudadanía española, dejadez en parte por parte de la oposición y bajo mi punto de vista escasas y blandas manifestaciones verbales  en contra, 

Considero que nos perdemos muchas cosas por no hablar a tiempo, y lo que más perdemos es la confianza de la gente. Esa confianza que Zapatero recuperó desde 2000 hasta 2004 y que hizo que este país fuera líder en otorgar derechos y oportunidades. Y perdemos ilusión, ya no sólo por parte de la ciudadanía sino por la nuestra propia. 

En estas semanas he tenido esas dos palabras en mente: Ilusión y Confianza. Ilusión para conseguir que la mecha siga viva, y confianza para mantenerla más viva que nunca. 

"Todo pasa y todo queda", pasa el desencanto, la desconfianza... queda el sentimiento de querer hacer las cosas bien y de servir a todo un pueblo. 

Estoy segura de que cuando  Serrat adaptó el poema de Antonio Machado para hacerlo suyo como canción pensaba en lo que éramos y en lo que somos, en el camino que hay que recorrer para poder hablar de un antes y de un después. Por eso, a pesar de que en ocasiones mandaríamos al garete todo esto de la "política", vuelve a llegar el día en que encontramos las razones por las que un día llegamos hasta aquí. Y es que no hay nada más gratificante que sentir que lo que haces afecta positivamente a los y las ciudadanas, a tu gente.

María.

viernes, 6 de julio de 2012

Gracias y Hasta Siempre.

Hace unos días tuvimos que despedir en Olivenza a un amigo. Carlos era capaz de sacarte una sonrisa con poco que dijese, capaz de animarte y de hacerte pensar que frente a las cosas que sí tienen solución, llorar no es la mejor manera de conseguir lo que uno quiere.

El año pasado, -concretamente, aquél 22 de mayo que siempre recordaré- cuando ya había acabado el recuento de las elecciones y habíamos perdido en Olivenza y en Extremadura cogí un gran sofocón. Lloraba por muchas cosas, pero sobre todo por rabia contenida y por mi abuelo. No fue el mejor día de mi vida precisamente, tenía guardados demasiados sentimientos y los nervios contenidos me llevaron al llanto descontrolado.

Recuerdo que puse un tweet en el que se reflejaba mi estado de ánimo y no dije nada más hasta el día siguiente. Carlos me escribió un mensaje, y me dijo: "Te conozco, cada vez que me encuentro a tu padre, le pregunto por ti y por como te va con la carrera." Reconozco que yo no sabía quien era. Seguimos hablando, y las últimas palabras que esa noche me dijo fueron claras y concisas: "María, no llores por las cosas que tienen solución, esto son sólo cuatro años. Lucha por lo que quieres y camina con la cabeza bien alta. No te desanimes".

Con el paso del tiempo y siendo incapaz de borrar esas palabras de mi cabeza, reconozco que cada vez que las recuerdo es inevitable que no me vengan a la mente muchos recuerdos y que la cara se me empape de lágrimas. Recuerdo cuando hice selectividad y aprobé con nota, y me dijo a través de un buen amigo, -que si me permites, me gustaría nombrarte Germán- que no me lo pensara y que Ciencias Políticas sería la carrera con la que realmente sentiría que he encontrado mi sitio. 

Lo cierto es que han pasado los años y eso ha sido así. No me equivoqué de carrera, al igual que hoy sé sin necesidad de pensarlo más de un segundo, que no me he equivocado de opción. 

Estoy orgullosa de un trabajo bien hecho, de unos compañeros y compañeras que han dado lo mejor de sí, con ilusión, con ganas y pensando en la gente. Esta semana que hemos estado de ruta por Olivenza he aprendido muchas cosas, pero sobre todo que el trabajo en equipo es la premisa clave para que algo funcione, y en este caso, para que un partido como el PSOE funcione. 

He visto en las caras de la gente las ganas de recuperar algo importante que nunca debimos haber perdido: La ILUSIÓN. Porque la ilusión es aquello que nunca debe perderse, ya que a pesar de que pasen los años, es lo que hace que el niño que todos llevamos dentro permanezca siempre vivo. He tocado la felicidad con las manos, y he podido hacerlo al lado de grandes personas que ya son amigos y amigas. Gracias Enrique, por la tranquilidad que me aportas y la atención que me prestas, Kiko porque eres capaz de aportar algo importante: experiencia; Modesto por tu tranquilidad, serenidad y la necesidad de seguir mirando hacia el frente, este es el camino compañero!; Toni, por tu saber estar y el empeño que le has puesto a esta locura que hará historia; a Moya, por aportar de sí todo lo que puede y jamás pedir nada a cambio; Isa, por enseñarnos tanto en tan poco y por no perder de vista nunca Olivenza; Héctor gracias por dar lo mejor de ti y por demostrar que los principios están por encima de muchas cosas y que por tanto no se venden, y Justo gracias por enseñarme muchas cosas, por valorarme, por contar conmigo y sobre todo, por recordarme en cada momento que mi abuelo si hoy pudiera verme estaría más que orgulloso de mi.

A todos y todas, GRACIAS por hacerme sentir partícipe de la Ilusión, las ganas y la necesidad de recuperar la confianza de un pueblo que le pese a quien le pese, es Socialista. Para que ellos vuelvan a confiar en nosotros, nosotros debemos ofrecerles muchas cosas, pero sobre todo, más que palabras, HECHOS.

Cabeza bien alta, y de corazón, Gracias.

domingo, 18 de marzo de 2012

"La Ola de la ilusión"


El mejor modo de ver que "todo pasa y todo queda" es echar la vista atrás. 

Ante decisiones que marcan nuestra vida queda el recuerdo y la sensación de haber hecho las cosas, bien o mal, pero de haberlas hecho. Hace unos años, cuando puede ser que sólo fuese una niña, tuve que tomar una decisión que sin duda marcaría mi juventud por completo. Y por qué no decirlo, marcaría mi  vida, o al menos, una parte importante de ella. 

Como decía, echando la vista atrás puedo darme cuenta de la magnitud de los hechos y de lo mucho que han podido cambiar las cosas. Una joven estudiante de segundo de bachillerato en aquel otoño de 2007 frente a una estudiante de cuarto curso de Políticas en la (casi) primavera de 2012 . Algo ha cambiado en todos estos años, aunque he de reconocer que yo sigo siendo la misma.

Sin duda, el tiempo me ha enseñado a mantener la calma, a encauzar los nervios cuando se tiene un micrófono delante y cientos de personas que te miran. El tiempo me ha enseñado que no todo vale en política y del mismo modo, me ha enseñado a arrepentirme de lo que hice mal pudiendo haber hecho bien. Si bien es cierto que no me arrepiento en absoluto del contenido, si lo hago de las formas.

He notado madurez en mis escritos, en mis debates, incluso en la comunicación directa con aquéllas personas a las que tengo la suerte de ver siempre que puedo. 

Vosotros me habéis enseñado a confiar cuando debía hacerlo, me habéis enseñado a entender que no siempre se puede ser igual de buena con todo el mundo, y del mismo modo, no se debe ser ingenua cuando quién tienes delante no lleva tus mismas intenciones.

Os preguntaréis por qué he elegido este día para escribir precisamente esto. Era una espina que tenía clavada y necesitaba despojarme de ella. Quien bien me conoce sabe que en ocasiones puedo llegar a sonar borde por ser directa, pero del mismo modo, he aprendido a pedir disculpas cuando alguna de mis palabras ha podido ser desafortunada. 

En los últimos tiempos me he dado cuenta de algo que probablemente me hayáis escuchado decir: No podré dedicarme a la política porque quizás no valgo para ello. Las presiones en ocasiones se hacen eco de mi, y es aquí dónde entran en acción esas personas capaces de hacerme ver que no soy una niña y que puedo llegar a ser lo que me proponga. La palabra clave en este caso es la calma.

Hoy no voy a dar nombres, ellos van a sentirse partícipes de esto, porque son ellos quiénes en parte me han hecho ilusionarme, me han hecho feliz y me han hecho darme cuenta de que el liderazgo es algo que ve la gente en ti sin necesidad de hacer alarde de él. Ellos son unos líderes, son los líderes del presente y del futuro. Son líderes de la política, del don de gentes, pero sobre todo, son líderes de una palabra importante: la Amistad.

Me subí a la "Ola de la ilusión" aquel 6 de octubre de 2007 y vosotros hacéis que siga en ella.

Gracias, líderes.

María Núñez.