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lunes, 20 de mayo de 2013

No hay comparación: Esto es Extremadura.



Cuando te vas lejos de la tierra, inevitablemente la extrañas mucho más, la deseas, necesitas tenerla cerca, sentirla, así como se siente el viento rozar en la piel, o el suave aire fresquito de los atardeceres en verano. Extremadura es mi tierra y jamás la cambiaría por ninguna otra. En ella vivimos de manera diferente, la sentimos cerca, la queremos, la admiramos, la necesitamos. El Tajo y el Guadiana la bañan con sus aguas, tenemos pantanos por toda la tierra, sólo nos falta tener mar -aunque como diría La Caidita  en sus letras de Carnaval "Tenemos que hundir Portugal". No obstante, tenemos playa, y qué playa ¡bandera azul señores y señoras!

Venimos de una tierra donde la gente es humilde y amable, una tierra de dos provincias, Cáceres y Badajoz, las dos provincias más grandes de todo el país en extensión, y sin duda muy diferentes entre ellas. Soy extremeña, pacense y oliventina, y por encima de todo lo demás, está mi cariño a mi Comunidad, mi Provincia y mi Pueblo. 

Salgo de Extremadura y con orgullo defiendo el lugar de donde vengo, porque si algo me han enseñado es que jamás se debe olvidar de donde una procede. Luzco con orgullo el verde, blanco y  negro. Siento devoción por las tradiciones de mi región, por las fiestas de mi provincia y por las ferias y fiestas de mi pueblo. 

Pero si debo elegir dos fechas importantes para mí, sin duda son los meses de febrero y septiembre.


Febrero me da lo que ningún otro mes del año, la necesidad de sentirme aun más libre que de costumbre, de poder acostarme de madrugada entre letras, música y punteos de guitarra. Febrero me da el placer de levantarme temprano con una sonrisa en la cara, a pesar de haber dormido poco, el día transcurre mientras mis pensamientos los invade la palabra CARNAVAL. Y es que sé que cuando caiga la noche me esperan dos teatros que durante ese mes se tiñen de color y alegría, de verdades necesarias y de personas comprometidas: En Cádiz me espera el Gran Teatro Falla, y en Badajoz el López de Ayala. He de confesaros algo, duermo feliz y tranquila sabiendo que Tino Tovar va a llevar su compromiso social hasta el extremo, sabiendo que Juan Carlos Aragón dará lo mejor de sí, que el Canijo tratará de hacernos felices a todos y todas con sus letras y sus chistes, que el Selu saldrá a hacer lo que mejor sabe, y que Luis Rivero tratará de llevar el poema y las noches de bohemia hasta el extremo. Y duermo feliz porque desde que abren el López de Ayala, hasta que lo cierran estoy ahí. De principio a fin, sin interrupciones, con los popurrit con múltiples canciones, ritmos y letras de 4E (Ese es el espíritu) y con su compromiso social, siempre dando guerra; con el carácter oliventino que acompaña a los 3w, con las risas y ocurrencias de los Murallitas; con la crítica social y las músicas y voces de Dakipacasa, con el encanto especial que dentro de sí acompaña a la Caidita; con la variedad de Al Maridi y su emoción en pasodobles... Y qué me decís de los tambores, de las marchas, de las Comparsas en definitivas cuentas... tiñen las calles de color, de libertad, de realidad. Porque la  vida es diferente dependiendo del color con qué se mira, y en Carnaval todo es color. 

Y en septiembre, Extremadura celebra su día, el día de su libertad, de su autonomía como región, de nuestra plenitud para poder decidir con mayor capacidad de decisión. El día 8 de septiembre celebramos lo que somos, lo que nos sentimos, y lo que queremos, celebramos que somos Extremeños y Extremeñas. Creerme cuando os digo que estas dos fechas son muy especiales, y que lo he pasado tremendamente mal cuando he tenido que estar lejos. Pero todo pasa y todo queda, y en unos días pongo fin a estos 5 años apasionantes de viajes, de independencia, de formación y de aventura. Vuelvo a mi tierra, y vuelvo para desmontar cualquier argumento ridículo que la relacione con la ignorancia, con la pobreza de sus gentes, con el analfabetismo y con la intolerancia. En Extremadura no somos casi andaluces ni casi manchegos, somos sencillamente Extremeños y Extremeñas orgullosas de serlo y con estilo propio, sin nada que copiar. Porque entre los pastos donde las vacas, cerdos, ovejas y toros hacen su vida, está la vida de esta tierra, está la necesidad que se impregna del progreso y del impulso que día a día nos representa. 

En Extremadura están las raíces del pasado, la realidad del presente y las promesas del futuro. Sin orgullo no habría ni pasado, ni presente, ni futuro. Tenemos todo lo que necesitamos para poder ser felices, para poder ser libres, pero para eso, hay que querer, y para querer desde las instituciones se debe intentar. 

Extremeños, Extremeñas, seamos LIBRES, seamos IGUALES.

María.

jueves, 16 de mayo de 2013

Revolucionemos Extremadura.

El martes cuando volvía de Madrid en tren salía a relucir la conversación de siempre, la de las oportunidades. Hay cantidad de tópicos por ahí en relación a Extremadura, grandes mentiras de la historia, donde esta en lugar de ayudarnos ha hecho de esta comunidad la eterna desconocida. Ustedes mismos pudieron ver la trama de "Los Santos Inocentes" donde se ridiculizaba a la vez que se trasladaba a la sociedad española una visión de la  Extremadura de entonces que nada tiene que con la de ahora.

Nuestra tierra ha prosperado y también lo ha hecho su gente, lo que se palpa cuando alguien viene a Extremadura es lo siguiente: ¡Ala que preciosa tierra, no sabía que era tan bonita! ¡y cómo es su gente! La amabilidad de sus gentes, la humildad de las personas y sobre todo la confianza que desprendemos han hecho de los y las extremeñas personas sencillas, cercanas y sobre todo luchadoras. 

¿Qué nos faltan? OPORTUNIDADES. 
A menudo me cruzo con cientos de personas, pero sobre todo guardo pequeños recuerdos de mis viajes en tren desde Madrid a Badajoz y desde Badajoz a Madrid. De nuevo en este último trayecto el tema de conversación han sido las oportunidades. Porque las oportunidades que otros siempre han tenido son las que nosotros como extremeños y extremeñas jamás hemos podido disfrutar. 

Las comunicaciones en tren con la capital de España siguen sin ser las que esta tierra merecen, y no lo son porque los políticos se hartan de prometer cosas que jamás han logrado cumplir: la defensa de los intereses de su tierra por encima de todo, incluso por encima de los de su propio partido. 

Hay mentes de artistas y corazones de emprendedores y emprendedoras en esta tierra, nos sobra la originalidad y las ideas, pero nos faltan las oportunidades desde las instituciones. 

Y desde aquí os propongo algo. Yo me niego a abandonar mi tierra, a llevar mi talento fuera, y me niego porque me atan demasiadas cosas a Olivenza, a Badajoz y Extremadura. Tengo mis raíces arraigadas, me encanta viajar, pero siempre con billete de ida y vuelta. No cambiaría esta tierra por nada, y no me gustaría tener que abandonarla para poder triunfar fuera. 

Monago nos subestima a diario, ahora primando a sus "alumnos de la ESO de los 1000 euros" en el plan de empleo, frente a quienes hemos estado formándonos toda nuestra vida. Se ríe de nosotros , nos ningunea, nos torea y nos mea encima (perdón). Y por eso, os propongo que seamos capaces de asociarnos, que tratemos de revolucionar Extremadura, que nos la pateemos de cabo a rabo buscando apoyos donde sea,  y dejándole bien claro que esta tierra no tiene precio y que nuestro talento tiene que quedarse DENTRO, en Extremadura. Él en  cambio sí tiene precio, lo tiene desde el día que decidió venderse por un puñado votos, pagando cursos de Educación Secundaria y tratándoles de manera privilegiada frente al resto. ASÍ, NO. 

María.


viernes, 15 de febrero de 2013

Carta abierta a Helitt: Abandonando Extremadura.



En marzo de 2012 Helitt llegaba a Extremadura a llenar de esperanzas la comunidad autónoma a la que siempre llegan muchas promesas y pocas se acaban cumpliendo. Aun no entiendo el motivo por el cual muchos creen que no debemos tener los mismos derechos que el resto, que por “defecto” somos “inferiores” o que el “café para todos” se ha acabado.

Monago prometía que el contrato con Helitt se cumpliría, ofertaban vuelos baratos, y la calidad-precio estaba garantizada; pero al pasar los meses, las tasas impuestas por la compañía aérea subían haciendo poco asequibles los billetes de vuelo para los pasajeros extremeños.

Los retrasos multitudinarios en los vuelos, las cancelaciones en ocasiones sin previo aviso, los autobuses que trasladaban pasajeros del aeropuerto de Badajoz al de Madrid, y viceversa, así como el cambio de vuelos y los horarios en ocasiones sin comunicarlo, se convirtieron casi en una práctica cotidiana de la compañía Helitt Líneas Aéreas.

Como pasajera afectada, desde aquí no puedo más que mostrar mi descontento con la compañía aérea que vino a Extremadura a sembrar esperanzas entre una ciudadanía que está cansada de sufrir engaños y estafas por parte de quienes detentan el poder.
Helitt Líneas Aéreas continuó vendiendo billetes para volar desde Badajoz-Madrid y Madrid-Badajoz, a sabiendas de que abandonarían el aeropuerto de Badajoz. En las últimas semanas los incidentes se multiplicaban, los vuelos se retrasaban y otros eran cancelados, y en este caso, los pasajeros temíamos el momento en que llegábamos al aeropuerto debido a la incertidumbre que la compañía sembraba en nosotros. Personalmente, yo no compraba los vuelos con seguridad y en más de una ocasión sufrí trastornos en mis actividades profesionales y académicas debido a las cancelaciones y retrasos propiciados por Helitt.
A día de hoy, la compañía ha abandonado el aeropuerto de Badajoz sin previo aviso, sin reembolsar la cuantía de los billetes comprados a los afectados, sin descolgar el teléfono para atender a los afectados y  sin responder a los correos electrónicos que  los pasajeros envían para trasladar sus quejas y reivindicar sus derechos.

De nuevo los extremeños y extremeñas hemos sido estafados, y en este caso duele aun más, porque se trata de dinero público, dinero que de nuestros impuestos, una compañía aérea ha sabido aprovechar para cultivar aun más la riqueza de su dueño, quien hace unos días aparecía en un famoso programa de televisión jactándose de su grandiosa riqueza.

Mi pregunta es, ¿es este el futuro que siempre le esperará a Extremadura? ¿Promesas incumplidas, estafas de empresas y juego sucio con dinero público? Los ciudadanos deberíamos tener una respuesta para esto, no somos marionetas en mano de gobiernos que nos engañan, ni mucho menos en empresas que vienen a nuestra tierra a plantar ilusiones y al cabo de los meses a dejar decepciones. Desde aquí, animo a toda aquella persona que haya sido una afectada más de esta gran estafa, a que reclame y  reivindique sus derechos, porque aseguro además que yo llegaré hasta el final porque si algo no tolero son las injusticias y las desigualdades. Y en Extremadura, ya se han cometido demasiadas injusticias y demasiadas desigualdades como para que de nuevo, algo tan grave como esto, caiga en saco roto.

Además, y a modo de petición, ruego a la Junta de Extremadura que tome medidas en el asunto y que no sólo se limite a contratar a otra compañía para que efectúe los vuelos, sino que además se asegure que no nos va a dejar tirados y que cumpla con su cometido. Del mismo modo, espero que desde el Gobierno de Extremadura se realicen las actuaciones pertinentes para que los ciudadanos afectados recuperemos nuestro dinero y en el caso debido su correspondiente indemnización por ausencia de culpa por nuestra parte.

Gracias.

María Núñez Rodríguez.
Extremeña estudiante de la Universidad Complutense de Madrid.


domingo, 22 de abril de 2012

Los socialistas siempre son los malos.

Ya ocurrió cuando Aznar llegó al gobierno y comenzó a culpar a Felipe González concretamente, y al socialismo en general, de todos los males de España. La historia se repite, la derecha española -y ahora también la francesa-  vuelve a ampararse en la crítica destructiva hacia el Partido Socialista para justificar medidas de desenfreno que llevarán a la ciudadanía a la bancarrota.

Paradójicamente, la derecha suele ampararse en la necesidad de hacer reformas estructurales que supuestamente atañen a momentos coyunturales de la economía española para desmantelar los servicios básicos del Estado del Bienestar. Primero fue la ley de dependencia, después fueron los avisos a las farmacéuticas, consecutivamente los recortes en educación y en sanidad, y por último, el punto y final lo ponen las voces populares que piden a la ciudadanía comprensión y aceptación por los "difíciles momentos" por los que pasa España.

Habrán escuchado pedir a la vicepresidenta del Gobierno y al mismísimo Presidente (poco, porque habla y aparece poco) la necesidad de unión del pueblo español porque todos tenemos que tirar del carro. Entenderé que las familias españolas piensen: "¿Tirar de carro, nosotros? Es lo que llevamos haciendo toda la vida".

El progreso está avocado al pasado si todo continua como se prevé. Rajoy obtuvo una mayoría absoluta holgada las pasadas elecciones y ahora se cree en poder la verdad absoluta y con legitimidad plena para actuar sin la necesidad de tener que contar ni siquiera con quienes el pasado 20 de noviembre le votaron: los ciudadanos.

En última instancia piensa en ellos para dedicarle unas palabras de apoyo y ánimo, pero sólo son eso, palabras. El mejor apoyo que podría recibir una familia española en este momento es saber que sus derechos fundamentales van a estar garantizados, que sus hijos podrán tener una educación digna y pública, que podrán tener acceso a una sanidad universal  y pública, que podrán recibir la mejor formación de mano de los mejores profesores en la universidad pública, y que sus mayores podrán ser atendidos porque el Estado facilita esa garantía. Pero no, todo eso acabó. El "café para todos" ya es historia, igual que lo fue la Refinería en Jerez de los Caballeros o el AVE para Extremadura. Y es que, cuando la cosa se pone difícil, siempre acabamos perdiendo los que nunca hemos recibido el primer trozo del pastel, y los que a menudo nos quedamos con las sobras. Ahora, ni hay pastel, ni hay sobras.

Y es que, los socialistas siempre serán los malos, pues no me cabe la menor duda de que cada vez que el PP llegue al gobierno, no sólo se parará a desprestigiar todo el trabajo del anterior gobierno, sino que además, tratará de culpar de todos los males del universo al partido que cuando gobernaba más hizo prosperar a España, el Partido Socialista. 

lunes, 30 de enero de 2012

"Va por vosotros, mi tierra, mi gente, mi Carnaval"

Desde pequeña siempre he oído decir que en Carnaval, es en la época del año en la que más verdades se dicen y dónde mucho más directa es la gente. Entendiendo por gente, aquéllos individuos que tienen el coraje de subirse a un escenario, exponiéndose ante el público que siempre es exigente y ante la mirada de miles de personas que esperamos ansiosos que llegue Febrero.

Don Carnal nos visita cada año con historias distintas, pero a fin de cuentas, contando la vida misma. Nos entiende, nos comprende y no nos abandona. Ojalá pudiéramos decir lo mismo del partido al que cada elección tras elección cuenta con nuestra confianza y nuestro voto y siempre "a pesar de..." Podemos llegar a decir: "no les voto más, no se lo merecen!" pero siempre caemos en la trampa... en la trampa de votar lo que un día nuestros abuelos nos enseñaron que había sido parte de su vida... Un partido que había salido de sus entrañas, de su tesón y de su fuerza, de su humildad y su valentía... Un Partido Socialista, Obrero y Español. Quizás un poco despintado últimamente, pero no hay mejor activo dentro de un partido que el de su militancia, la cuál os aseguro y garantizo nunca pierde de vista aquéllo en lo que cree.

La militancia, esas personas a las que siempre el aparato recurre buscando amparo... La militancia... quiénes nos pateamos las calles defendiendo aquéllo en lo que creemos, quiénes participamos en las asambleas opinando y teniendo que aguantar miradas por pensar diferente. No tiene precio ser militante, y quien realmente milita no se vende, y no se vende porque sus ideas y el valor de las mismas jamás tendrían un comprador tan grande como lo que las siglas representan para ellos. 

No hay mejor Carnaval que el que uno pasa acompañado de su gente y en su tierra, aquél en el que se dice lo que se piensa y en el que no se ha pensado lo que se va a decir... No hay mejor manera de disfrutar el Carnaval que la de dejarse llevar por la emoción y los sentimientos... por un brote de locura acelerada que une Cádiz con Badajoz, comparsas con murgas, gaditanos con pacenses... No hay mejor Carnaval que aquél en el que uno se siente libre, tan libre como el viento... 

Hoy quería daros las gracias a vosotros, quiénes me leéis casi a diario, quiénes sabéis lo que pienso y os interesa saber lo que siento. Sólo quiero deciros algo, mi blog es una parte más de mi vida, y a pesar de que sea un espacio abierto al exterior, no por ello menos importante. Carnaval, Política y por supuesto... una familia que me adora y una tierra que me enamora.

Sabéis de mi más que cualquiera, soy Socialista, convencida aunque exigente con un partido que creo ha perdido el rumbo; un partido que debe levantarse o le seguirán pisando, y un partido, que sin su Militancia, nunca habría llegado a ser lo que fue. 

Buenas noches y feliz Carnaval :)

María.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Unos Más que Otros.



Constantemente observamos que la injusticia nos rodea aunque a veces se oculta tras juicios de valor algo desafortunados. Miles de familias están siendo desahuciadas a lo largo del todo el territorio español desde que la gran burbuja inmobiliaria explotase, y mientras tanto, los bancos –uno detrás de otro- no hacen más que pensar en cuál será el beneficio obtenido a lo largo del año sin ni siquiera pararse a pensar por qué unos ganan tanto y otros tan poco.

La Constitución Española dice en su artículo 14 que todos somos iguales ante la ley, aunque en la realidad, no ocurra eso con exactitud. Por todos son conocidos los privilegios de algunos y las inmunidades de otros, pero cuando se trata de un desahucio pocos privilegios –por no decir ninguno- existen para la familia que va a quedarse en la calle dependiendo de la voluntad del tiempo y de la gente.

Como decía, la Constitución habla de la igualdad entre hombres y mujeres, sin distinciones de raza, sexo o edad, pero en la práctica no siempre ocurre. Vemos que no son iguales los hombres a las mujeres cuando la violencia de género sigue siendo uno de los grandes retos de los gobiernos españoles; vemos que no son iguales cuando los altos cargos de los Consejos de Administración de las empresas tienen como cabezas visibles a hombres; vemos que no son iguales cuando conocemos a más directores de bancos y cadenas de televisión que son hombres a las que son mujeres… Diariamente vemos como en nuestros pueblos y ciudades el papel de la mujer sigue relegado a hacer las tareas del hogar, la compra, limpieza y el cuidado de los niños… ¿De verdad estamos en pleno siglo XXI?

Pero no sólo hay distinciones entre hombres y mujeres, ni entre pobres y ricos… También hay distinciones entre Comunidades Autónomas más que a muchos les pese.

Es cierto que Extremadura ha evolucionado mucho desde los comienzos de la democracia hasta la actualidad. También es cierto que pocas veces hemos sido los primeros en recibir alguna novedad que desde el Gobierno Central se ofertaba. Escuchamos promesas de todos y cada uno de los presidentes que ha tenido España, pero pocas veces hemos podido decir: Somos los primeros. Hemos sido los primeros en software libre, tenemos un buen sistema sanitario, buena gastronomía, una maravillosa tierra y buena gente. ¿Qué nos falta? Quizás lo que nos falte es un poco más de atención. No somos los mendigos de España, simplemente queremos recibir la misma atención que el resto han recibido a lo largo de la historia. No queremos ser más que nadie, simplemente iguales.

Tenemos una maravillosa red de carreteras, no lo niego, pero no más que las del resto del país. El hecho de que en Extremadura solo habiten poco más de un millón de personas no quiere decir que no merezcamos lo mismo que los demás. Somos una de las Comunidades con menor renta per cápita, por debajo de la media de la Unión Europea. También es cierto que el nivel de vida es inferior, aunque la calidad de vida es buena dado que la tierra es única.

Muchos fueron los que emigraron tras la guerra civil en busca de un futuro mejor. Teniendo como destinos principales: Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana o País Vasco. Los extremeños emigrantes dejaron su tierra atrás buscando el futuro que les hubiera gustado tener como presente. No siempre pueden visitar su tierra o hacen grandes sacrificios por hacerlo. Las ofertas de transporte son realmente caras y me atrevería a decir, que poco eficientes. Contamos con un tren, aun eléctrico, que procede de tiempos del Franquismo. Tren que tarda más de seis horas en llegar a la capital de España, Madrid. No hay comodidad, ni cafetería, ni siquiera se ajusta a los criterios de calidad-precio.

Al este de Extremadura se encuentra una gran comunidad, Castilla la Mancha. Sus cinco provincias están comunicadas por el tren de alta velocidad. Comunicada con Madrid y el levante. ¿Era necesario que todas las provincias castellano-manchegas estuviesen comunicadas por el AVE aun sin llevar en ocasiones pasajeros que llenen un solo vagón?

A veces se toman decisiones para contentar a un presidente crítico, medidas electoralistas que no van más allá de eso. En ocasiones, olvidamos que unos lo tienen todo y que otros no tienen apenas nada. Castilla la Mancha fue una prioridad, ¿cuándo va a serlo Extremadura?

Llevamos escuchando promesas que siempre acaban siendo palabras incumplidas. Y es que, ya se sabe que las palabras se las lleva el viento, y los hechos serán recordados como realidades. Espero poder algún día decir que Extremadura es igual al resto. Será en ese momento cuando tal hecho sea considerado como una realidad visible, de todos, y para todos.