viernes, 12 de octubre de 2012

Aun recuerdo.


Aun recuerdo aquél día en que la vida comenzaba a cambiarme sin yo apenas darme cuenta de ello. No puedo recordar el momento exacto en que ocurrió, pero sé que ocurrió. Me propuse cumplir unas metas y las alcancé... Y es que quiénes me conozcáis, sabréis que no me gusta dejar las cosas a medias y que cuando me propongo algo lucho hasta el final, hasta conseguirlo o hasta que el "basta" no proviene de nadie en concreto sino del destino.

Pues bien, no sabría deciros, pero en las últimas semanas estoy sintiendo que las cosas cambian, y que he llegado de nuevo a un punto de inflexión importante. Ahora he de decidir, aunque antes de decidir debo aprobar esos 50 créditos que me quedan para acabar mi carrera... (Por fin...)

El punto de inflexión no está del todo relacionado con que sea el principio del fin de una etapa en mi vida, sino con haber sentido la necesidad de replantearme lo que antes jamás me había parado a pensar: ¿Hacia dónde quiero ir y con quién?

Hay señales que el destino nos manda, oportunidades que se cruzan en nuestro camino y personas que aparecen como por arte de magia, quizás para quedarse, o quizás para no hacerlo, pero que a fin de cuenta nos marcan con el mero hecho de tan sólo haberles conocido. Lo cierto es que no sé si apareció para quedarse (miles de millas en este momento lo impiden) pero lo que sí sé, es que apareció para hacerme ver algo importante: Y es que la felicidad la creamos nosotros y nosotras mismas con nuestra adecuación a una forma de vida. 

La Libertad (ese gran derecho consolidado o al menos reconocido desde hace tiempo) nos permite poder elegir. ¿Y sabéis qué? Elegiré, y no sé si me equivocaré o si no lo haré, pero elegiré desde lo que mi conciencia y mi corazón me dicten, y podré sentir que lo hice porque realmente lo sentía, sin imposiciones ni lamentaciones, y sin tener que arrepentirme toda una vida de lo que pude haber hecho y nunca hice...

Mil besos... y hasta pronto, no sé cuando, pero hasta pronto.

María.

jueves, 4 de octubre de 2012

"Hay una cosa que te quiero decir"



Cierro los ojos y me vienen a la mente infinidad de recuerdos... Recuerdos que son vivencias, nuestras, vuestras, de ellos... Si ese barco hablase... Si de verdad hablase no sé que podría ocurrir. Pero llegan momentos en los que sobran las palabras, sobran los motivos... Hay miradas que lo dicen todo, y dicen tanto que pueden determinar hasta los latidos del corazón.

Como decía Nino Bravo: Más allá del mar habrá un lugar donde el sol cada mañana brille más... (...) las penas pesan en el corazón...

He podido conocer a una persona maravillosa que en cuestión de días me ha transmitido lo que nunca antes nadie había sido capaz de hacerme sentir. He pensado con el corazón y he sentido con la cabeza. He apreciado lo bueno, lo auténtico, lo sincero... Y a pesar de que está lejos le siento cerca, soy capaz de saber lo que siento, lo que quiero... 

Ayer recibí una llamada que hizo que algo se me removiese dentro de mi. Sentimientos, sensaciones, no sé exactamente explicar qué era, pero era algo especial, algo que salía de dentro, sin necesidad de pensar, sin necesidad de saber de qué se trataba... Sonreír y llorar a la vez, sonrisas y lágrimas, lágrimas y sonrisas...

La incertidumbre me lleva a pensar: ¿Estará pensando en mí? ¿Sentirá la misma necesidad de tenerle cerca? ¿Me extrañará...? 

Hoy al despertarme había recibido un mensaje, y sí, era suyo. Me hizo feliz de nuevo. Le recuerdo, le extraño, le echo de menos... Necesito tenerle cerca. Con su música, son sus sonrisas, con sus buenos días y sus buenas noches, con sus dedicatorias de canciones y su tierna voz. 

Ahora sé que sería capaz de dejarlo todo por amor. Y sería capaz porque esta necesidad de hacer realidad un sueño, que no es otro que el de ser feliz, el que me lleva a entender lo que se siente cuando tienes delante a esa persona. No se piensa en obstáculos sino en metas, tampoco en negativo sino con optimismo. Miles de millas de distancia... pero ¿y qué? ¿Y si el me quiere? ¿Y si siente lo mismo? No me gustaría saber que el tiempo ha pasado y que no lo he intentado... 

Todo me recuerda a él... la música, las imágenes del barco... Es capaz de aparecer cuando menos me lo espero, y ahí está, haciéndome sonreír a pesar de estar a cientos de miles de kilómetros. Él en el mar, yo en la tierra... pero ambos espero que sobre una nube.

Te estaré esperando...

María. 

martes, 2 de octubre de 2012

Valió la pena.


Decidí vivir esta experiencia con intensidad, sin pensar en "el que dirán", he tratado de exprimir al máximo cada momento, y lo he conseguido. Ahora siento que me falta algo... algo que he podido tener estos días, algo llamado Libertad. 

Pensaba que sería un viaje más... pero no, ha sido "El viaje". Legendario, único, irrepetible e insustituible. Ha sído lo más parecido a la felicidad que he vivido nunca. 

Me replanteo mi vida, mi futuro. No sé si estoy siendo lo que realmente quiero ser. Toca esperar que llegue junio y decidir, decidir sobre lo que siento, sobre lo que quiero y sobre lo que soy. Me va a tocar decidir entre el "ser" y el "deber ser", y creo que llega el momento, de elegir "el ser", porque el "deber ser" ha sido hasta ahora.

Quienes me conozcáis, sabréis a lo que me refiero. Estoy constantemente inmersa en la vida política y en todo lo que la rodea y me olvido de que tengo algo llamado vida, la cual tengo algo apartada. No sé si merece la pena hacer lo que hago, pero va a llegar el momento de poner un punto y a parte a esta vida de desenfreno, para ser lo que mi corazón me dicte, y para escuchar esa voz que me susurra al oído instándome a que sea feliz, o al menos que lo intente.

Desde la habitación R12 situada en la planta cuarta... les doy las buenas noches.

María. 

lunes, 1 de octubre de 2012

Con aires de Libertad en alta mar.


El pasado lunes 24 de septiembre me embarqué -y nunca mejor dicho- en la que será una de las mejores experiencias de mi vida. En este caso no sólo se trataba de visitar un país que no conocía como es Italia. Se trataba de poder sentir la esencia de la Libertad, la más pura esencia de la propia Libertad.

Estaba desconcertada a la vez que entusiasmada y algo asustada. No sabía como reaccionaría pues nunca había "vivido" en un barco durante siete días. El viaje de Olivenza hasta Valencia fue duro y largo, y cuando al llegar al puerto vi ese gran barco, el "Grand Celebration" sentí un cosquilleo que me hizo alegrarme.

Embarcamos, colocamos la maleta, dimos un paseo por el barco para conocerlo, nos perdimos... y decidí que llegaba el momento de comenzar a probar las instalaciones comenzando por el jacuzzi en la cubierta número 10. He de reconocer que si ahora cierro los ojos, puedo visualizar hacia donde se dirigen la mayoría de los eternos pasillos del Grand Celebration. 

A veces no sólo el lugar es lo que importa sino la compañía y yo he tenido a mi lado la mejor. La primera noche, en la cubierta, se convirtió en el comienzo de algo importante: la amistad entre desconocidos y desconocidas, que a pesar de no saberlo, comenzarían a ver como sus vidas cambiaban. 

El "todo incluido", lo que suponía un mito para nosotros, se hizo realidad. Camareros que el segundo día se sabían nuestro nombre debido a que cerrábamos todos y cada uno de los bares y discotecas del barco, y el cariño de una tripulación que se ha convertido en esta semana, en más que una familia para nosotros y nosotras.

He sido feliz. He sido yo misma, transparente, alegre, amable y sociable. He tratado de exprimir esta gran experiencia desde el segundo uno y creo que lo he conseguido. Teatro, Conciertos en directo, reportaje de fotografía, casino, cafés frente al mar, jacuzzi y piscina en la cubierta de un barco maravilloso y un personal que en todo momento nos atendía. 

Pude pedir mis deseos en la Fontana Di Trevi, visitamos el Coliseo Romano y el Parthenón, la ciudad del Vaticano (aunque decidí hacer una sentada a lo 15M y no entré en la basílica de San Pedro) y he podido tocar la historia con las manos visitando las Ruínas de Pompeya. 

¿Pero sabéis qué? Que a parte de la experiencia de poder vivir en alta mar y marearme incluso cuando el mar estaba revuelto, lo que me llevo es el cariño y la atención de las personas que han estado pendientes cada minuto. Ransés, mi prima por supuesto, Rubén y Javi, Alberto, Andrea y Magdalena, y como no, Jose. Mi gran compañera de cafés y charlas políticas, Esther, y por supuesto Javi y Juani por haber estado pendientes cada instante. 

Y además, estoy segura de que nada será lo mismo en ese barco sin nosotros. Está claro que el crucero continúa, pero nadie será capaz de instaurar la alegría y la transparencia en cada baile, cada sonrisa y cada palabra que nosotros tan amablemente regalábamos a quienes hacen posible esa experiencia que son los y las trabajadoras incansables del Grand Celebration.

Os dejo con la que ha sido la última canción de esta gran aventura... ha sonado hoy, a las 3 de la tarde, y ha sido ahí, cuando he apartado la dureza que durante el día de hoy me acompañaba, para dar paso al sentimiento que me produce el saber que he conocido gente maravillosa a la que no podré tener a mi lado todos los días. 

Siempre nos quedará el champán, la ginebra con limón, el san francisco con tequila, el red lavel cola y el suministro de bebidas a las 3.30 para no quedarnos sin provisiones... Siempre nos quedarán esas copas después de las pizzas en el Fuencarral, las prácticas en inglés con desconocidos, los bailes en la pista, las miradas que sustituyen a las palabras, la fiesta de disfraces en la cubierta número 10, el resplandor de la fiesta ibicenca en la noche que el barco más se movía y por supuesto...siempre nos quedará cerrar "La Alameda" a las 4 de la madrugada...

Ahora, el Grand Celebration estará partiendo rumbo a Italia, mientras tanto, nosotros recuperamos nuestra vida, comenzamos nuestra rutina y recordamos esta gran aventura, que para mí, ha sido más que eso.

"Me voy pero te juro que algún día volveré..."

Gracias, y hasta pronto.

María Núñez.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Aquél 14 de Abril.


Hace apenas horas ha fallecido el que fuera una de las grandes figuras políticas de la Transición y precursor de la llegada de la Democracia a España, Santiago Carrillo. Combatió al Franquismo, no se inmutó cuando Tejero entró en el Congreso de los diputados aquél 23 de febrero del 81 a punta de pistola y tampoco lo hizo cuando tuvo que defender los intereses de la izquierda durante la postguerra. 

No se me olvidará aquel  14 de abril de 2011 en que su hijo, José Carrillo, ganaba las elecciones a Rector en la Universidad Complutense de Madrid. Ese día, mientras finalizaba el recuento y lo veía con mi madre, yo le comentaba la importancia de que en los tiempos en los que nos encontramos, Carrillo se convirtiese en Rector de una de las Universidades más importantes de toda España. Ese día lloré de emoción, al igual que imagino lo haría Don Santiago. 

No puedo negaros que sin conocerle le tenía afecto, cariño y admiración. Me recordaba mucho a mi abuelo, a su lucha por la democracia y sobre todo, a sus ganas de vivir hasta el último segundo de vida. 

Desde el ala derecha de este país siempre se ha acusado a Santiago Carrillo de asesino, de haber ordenado la matanza de Paracuellos. Lo cierto es que le culpan de algo que el no cometió. Ayer, en una entrevista que le habían hecho hacía unos años -no recuerdo si meses- cuando le preguntaron por esta cuestión, el mismo afirmó que nada había tenido que ver con tal masacre. Además, tan elegante como siempre dijo que no había sido él quién había ordenado la matanza, que conocía el nombre de la persona que lo hizo, pero que por respeto a su memoria y dado que no podía defenderse porque había fallecido, no diría su nombre delante de las cámaras. 

Este señor, ha tenido que cargar con una cruz que no le pertenece. Pero su conciencia estaba tranquila a pesar de lo que dijesen y digan de él quiénes no han sabido apreciar la gran labor que ha realizado en nuestro país y fuera de él. 

Hace apenas dos días pude ver a Santiago Carrillo por primera y última vez en mi vida. Con la bandera del Partido Comunista a los pies del féretro, y con una mano sobre la otra, sus gafas perfectamente colocadas y su semblante serio pero a la vez cercano. Parecía como si estuviera dormido pero lo cierto es que ya no podía escucharnos. Aun así, transmitía una paz y una tranquilidad abrumadoras, las mismas que en los últimos tiempos. 

El que fuera el Secretario General de las Juventudes Socialistas y posteriormente Secretario General del PCE se ha convertido en un referente para la historia, para los mayores y los no tan mayores, para la juventud y marcará la historia que nuestros hijos y nuestras hijas conocerán de primera mano. 

Mis hijos siempre sabrán quien fue Santiago Carrillo, les hablaré con ternura de él, y les diré que gracias a este señor y a la labor de otras muchas personas, la Libertad se constituyó en un derecho primordial para la ciudadanía Española. 

Él siempre quiso que la Izquierda luchase en conjunto, que acercásemos posturas y espero, que algún día, de nuevo, y a pesar de las diferencias existentes entre nosotros y nosotras, podamos llegar a comprender que la Izquierda cuando está Unida jamás podrá  ser vencida. No pretendo acabar hablando de vencedores y vencidos, quiero hacerlo hablando de la memoria. Por eso, quiero decirle desde aquí Don Santiago, que usted fue pasado en nuestras vidas, antes de haber nacido, fue presente mientras vivió y será futuro en nuestra memoria.

Gracias, y hasta siempre COMPAÑERO.

María Núñez.

lunes, 17 de septiembre de 2012

La estrella de los tejados.


Si hoy fuera mi última entrada del blog tengo claro de lo que no hablaría, pero no sabría deciros cuál sería el tema estrella de mi post. O sí, realmente si sé de que hablaría, de todo aquello que me hace sentir especial. Y me siento especial cuando tengo alrededor personas que me quieren, que me transmiten sus deseos, experiencias y sensaciones varias. Me siento feliz hablando con la gente, escuchándoles, entendiéndoles, y en la medida de lo posible, ayudándoles. Para mí hablar de Madrid y de Olivenza, supondría hablar de dos lugares emblemáticos e imprescindibles en mi vida. Lugares donde he crecido como persona y he alcanzado parte de mi felicidad. 

Y os preguntaréis que supondría hablar de Política... Hablar de Política, eso sí, con mayúsculas, supondría llegar al estado pleno de madurez. Ese, en el que he sentido lo que era ser libre, en el que he aprendido qué suponía la Igualdad y donde he conocido a quiénes probablemente, me estén enseñando mucho de lo que sé. He conocido lo que supone ser libre y lo que no, lo que significa el compromiso y la responsabilidad, pero sobre todo, he aprendido que cuando algo está de color negro es porque existen motivos para darle otro tono que tenga más luz para desprender. 

Hoy, mientras paseaba con un amigo por las calles de Madrid, hablábamos del sentido de la libertad y de lo que ésta supone para nosotros. Tengo algo claro, y es que si algún día tengo una hija -que espero que sí- el nombre que elegiré para ella será Libertad. ¿Y sabéis por qué? Porque para mí la Libertad supone el estado de todas las cosas; de la Igualdad, de la Responsabilidad, del Compromiso, del Cariño, del Amor, la Familia y la Fraternidad. Para mi, hablar de Libertad supone hablar de vida. Una vida que brille porque tenga luz propia, y eso, sólo puede ocurrir si alguien actúa bajo la responsabilidad y el compromiso de ser completamente libre. 

En un momento como este en el que la situación política y económica es cuanto menos desgarradora, hablar de Libertad puede parecer una utopía. Pero no lo es. La ciudadanía ha salido a las calles, con sus banderas, expresando lo que sienten y lo que quieren, y condenando lo que no quieren. Ante las injusticias del momento, las calles se llena de mensajes, de palabras, se llenan de libertad... sin armas. Sin más arma que el poder y el valor de la palabra. Dejemos pues que cada uno y cada una se sienta libre para poder expresar lo que atañe a sus necesidades, a sus sentimientos, y a sus Comunidades. Las particularidades de España son las que la hacen ser única e irrepetible, y no se trata de romper un país sino de todo lo contrario, cuando en masa miles de ciudadanos y ciudadanas deciden que quieren reivindicar lo que consideran que les pertenece. A día de hoy, no es un crimen querer ser libre, querer ser lo que realmente somos, sin imposiciones, sin lamentaciones y en condiciones de equidad.

Hoy ha sido un gran día, he podido compartirlo con gente a la que quiero, personas que me transmiten sensaciones que no se pueden expresar con palabras. Y quiero compartir con vosotros y vosotras, una canción que representa perfectamente mi estado de hoy. 

Gracias... Madrid ;)

María Núñez.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Cercanía en la distancia: #15S

En un ambiente propicio, con una copa de Rioja de por medio, trataré de hablaros de algo que para mí es realmente importante: La cercanía en la distancia. Os preguntaréis que quiero decir con esto, y puedo aseguraros que no es complicado entender el significado de ambas palabras cuanto menos antagónicas.

Anoche miles de ciudadanos y ciudadanas de este país así como personas implicadas verdaderamente con esta sociedad salieron de sus casas con ilusiones, con confianza pero sobre todo con esperanza. ¿Y sabéis por qué? Salieron con esperanza porque creen que aun pueden cambiar las cosas si se hacen verdaderamente bien y atendiendo a las verdaderas razones y al verdadero fin por el que deben hacerse que es la sociedad en su conjunto y la ciudadanía en particular. Salieron con confianza, con la confianza de saber y de sentir que ellos y ellas también forman parte de esta sociedad y que mucho tienen que ver en el transcurso de la misma. Pero sobre todo, salieron con ilusión. Sí, con la misma ilusión con la que un niño o una niña abren sus regalos el día de Reyes esperando que les llegue lo que han pedido. Y bien, ¿qué hemos pedido? -os preguntaréis ahora-. Hemos pedido tener una clase política a la altura de la circunstancias, estudiantes que despierten y sean capaces de movilizar a sus compañeros y compañeras en la Universidad -que es donde comienza la Política de verdad-, pensionistas que dejen de creerse que el gobierno toma decisiones obligado por el pasado que relacionan directamente con Zapatero y por encima de todo, hemos pedido que toda persona sea cual sea su condición sexual, su condición laboral o condición geográfica se sienta en libertad de decidir y transmitir que las injusticias no son injustas sólo porque carezcan de un fin justo, sino porque el proceso que se haya llevado a cabo tampoco fuese el adecuado.

Hoy, en las calles de Madrid he visto ILUSIONES, CONFIANZA Y ESPERANZAS. Hoy he visto a más de un millón de personas diciendo "NO" a las injusticias y a las desigualdades sociales. Hoy, he podido sentir de cerca la diferencia existente entre la hija de un marqués y la hija de un obrero. La hija del marqués no estaba pasando calor, perdiendo su voz y sus fuerzas por defender sus derechos como ciudadana, pero la hija del obrero, estaba demostrando que tiene capacidad, que tiene valentía y que tiene valor para enfrentarse al cacique mayor del reino para defender la causa más justa. 

La manifestación de hoy no se me va a olvidar nunca, ya no sólo por el calor o el sacrificio que han hecho miles de españoles y españolas por estar hoy en Madrid, sino porque he recordado, entre Política de calle, entre compañeros y compañeras, y entre "causalidades de la vida" lo es que volver a encontrar ciertas sensaciones olvidadas en un baúl de los recuerdos.

Cercanía en la distancia... En la distancia del momento, en la distancia de los besos... Distancia en la cercanía de la mirada. A veces, sobran las palabras. Hoy, es uno de esos días.


María Núñez.