sábado, 19 de noviembre de 2011

De mañana depende...

En el día de mañana, -tan esperado por muchos, especialmente por la cúpula del Partido Popular con Rajoy a la cabeza- tendrá lugar la celebración de las décimas elecciones generales de este país. Se abrirán cientos de miles de colegios electorales dónde 36 millones de españoles están llamados a las urnas para ejercer su derecho al voto.

Yo, soy una de esas jóvenes entre el millón y medio que por primera vez puede votar en unas elecciones generales. Tengo claro mi  voto, siempre lo he tenido y creo que existen grandes diferencias entre el Partido Socialista y el Partido Popular aunque para muchos sean o puedan suponer lo mismo. 

PSOE y PP nunca fueron lo mismo aunque a los segundos en ocasiones les interesa acercarse a los primeros. Todos sabemos que España es un país de izquierdas, lo malo, la izquierda está fragmentada y la derecha unida. El mejor ejemplo de la fragmentación de la izquierda lo tenemos en la II República. Y el mejor ejemplo de la unión de la derecha lo tenemos en que este partido, el Partido Popular, fue creado nada más y nada menos que por ex-ministros del Franquismo, entre otros. En el Partido Popular se integra los democristianos, liberales y también algunos franquistas. La Falange no está representada en el Parlamento y el PP le hace guiños, todos los sabemos. El guiño estrella del PP a la Falange es su desgana de condenar el Franquismo en público y apoyar la ley de Memoria Histórica dónde se pretendían recuperar los restos de personas que no habían sido enterradas con dignidad y habían sido fusiladas vilmente por aquélla derecha que alzó su brazo, aquélla derecha que atentó contra un gobierno democrático elegido legítimamente por la ciudadanía y aquella derecha que mañana amenaza con volver y que hoy ha tomado las calles de Madrid.

Leía ahora algo que me ha resultado más que curioso. José Antonio Primo de Rivera nació en la calle Génova. Calle situada en pleno centro de Madrid dónde curiosamente se encuentra la sede nacional del Partido Popular.

Cuando me preguntan por qué PSOE y no PP pienso en mi abuelo, pienso en todos los sacrificios que sus padres tuvieron que hacer para que él tuviese derecho a un futuro igual que el del niño rico del pueblo. Pienso en lo que mi abuelo le enseñó a mi madre, pienso en la libertad de la que gozamos ahora y la carencia de ella durante el Régimen Franquista. Soy una socialista convencida. Estoy convencida de que el socialismo es el camino hacia el progreso y estoy convencida de que un recorte en nuestros derechos no nos hace avanzar sino retroceder. De derechas tengo poco, de retrógrada, menos. Por esta razón, nunca podría votar al Partido Popular, un partido que al hablar de personas habla aparte de las mujeres; un partido que crispa, un partido cuyas siglas tienen una historia turbia; un partido que por ganar es capaz de todo y más... 

Zapatero habrá podido equivocarse en muchas cosas pero no se ha equivocado en mostrarse tal y como es. Estoy convencida de que en unos años será reconocido su trabajo y será admirado por muchos de los que hoy le odian. Mi abuela me decía esta tarde que ella mañana va a ir a votar por darme el gusto, porque ella no entiende de política pero que siempre ha votado al PSOE y lo seguirá haciendo. Cuando me pedía por favor que mañana no me cogiera el sofocón del siglo me decía: "hija, por favor, no te lo tomes tan a pecho como si te fuera la vida en ello, que yo sé que tú lo vives, pero piénsalo"

Yo le respondí: "Abuela, me lo tomo tan a pecho porque SÍ me va la vida en ello. De mañana depende mi futuro, el de mi hermano, el trabajo de mis padres, tu pensión, la del abuelo, la de mi abuela... de mañana depende la educación y la sanidad pública... Y es que tu pensión, abuela, la tienes gracias a Felipe González, y esa pensión ha ido aumentando gracias a José Luis Rodríguez Zapatero. Yo he tenido becas gracias a él, y todos podemos ir al médico sin preocuparnos cuanto cuesta la consulta gracias a los gobiernos socialistas. La gente que no puede valerse por sí misma ni tiene dinero o capital con el que pagar esa ayuda goza a día de hoy de la ley de dependencia gracias a José Luís Rodríguez Zapatero... Por todo eso, sí me va la vida en ello."

Mi nombre es María Núñez Rodríguez, estudio 4º curso de Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad Complutense de Madrid. Soy de Olivenza, provincia de Badajoz. Me entusiasma la política, la considero una ciencia y un arte. Me desvivo por mi familia, adoro mi pueblo y soy militante socialista. Estoy convencida de algo: Recortar en educación y sanidad es poner fin a los derechos de toda una vida.

Muchas gracias, buenas noches y buena suerte.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Aún y ya.

Inmediaciones del Parlamento Italiano el día en que Berlusconi dimite.
Me propones, María, que escriba un artículo sobre igualdad para tu blog. Y yo, que se poquito de igualdad, voy y acepto.

María, de igualdad te pueden escribir mujeres que, no es sepan de políticas de igualdad, es que han sido artífices y partícipes de ellas. Mujeres como Ángeles Álvarez, Marisa… han elaborado, rectificado, luchado y puesto en marcha, las herramientas legales que hacen que hoy posiblemente tu generación no vaya ya a entender de lo que yo te cuente, al igual que yo tengo que hacer un esfuerzo para entender de lo que aún nos hablaban mi madre, mi abuela, etc. Y como las cosas se suelen entender mejor por comparación, permíteme María, que empecemos por el final.

De igualdad se poquito; de desigualdad se un rato. Y eso que no sé todo lo que saben millones de mujeres, solo que ellas no pueden escribir al respecto. ¡Mira! ya sabemos algo de igualdad, que ya podemos hablar de desigualdad por motivos de género sin que vayamos a sufrir las represalias sociales y personales de las que ellas aún fueron objeto.

Mi escenario profesional no es quizás el más revelador de la desigualdad de género. La arena política es presumiblemente vanguardia de los cambios sociales, máxime en grupos políticos progresistas. La visibilidad a la que está comprensiblemente sometida la vida pública hace que la desigualdad se haya convertido en una práctica políticamente incorrecta.

Sin embargo, la desigualdad aún sigue siendo práctica política, aunque ya una práctica políticamente incorrecta. El problema de la desigualdad en política es que, aun siendo más residual y menos extendida que en otros ámbitos, cuesta más desenmascararla al tratarse de formas más sofisticadas y sibilinas de desigualdad.

Para quién aún no lo sepa la política la hacen los que pueden, y para poder hay que tener fundamental e inexcusablemente tiempo. No es de extrañar que las mujeres aún no podamos hacer política en igual. Si hay algo que seguimos sin tener las mujeres es derecho sin explicaciones a nuestro tiempo. Aún se convoca a las mujeres a participar en actos electorales y contestan que no podrán acudir porque tienen no tienen con quién dejar a los niños. ¿A cuántos compañeros les has oído decir que no pueden ir a un mitin, reunión, etc. porque no tienen con quién dejar a los niños? Yo, en 22 años de militancia, he oído todo tipo de explicaciones. En hombres esa jamás.

¿Pero ves María?, ahora mi tiempo está en escribirte estas palabras, y el tuyo en leerlas y publicarlas, y ya nadie nos va a llamar guarras porque este tiempo no lo estemos empleando en criar niños y niñas o en planchar camisas.

Te escribo estas reflexiones en Roma, donde ya paseo por la calle sin tener que ir acompañada ni de padres ni de marido. Para llegar aquí cogí un avión yo sola, me instalé en el hotel yo sola, dí mi curso yo sola y hago lo que me apetece yo sola. Y en este punto estamos, entre los que no se extrañan ya y los que aún me preguntan si no tengo miedo, como si venir acompañada me garantizase más seguridad.

Yo sola en Roma, paseando por Vía del Corso y llegando a Piazza del Parlamento donde precisamente ayer dimitió el ínclito Berlusconi, 12-11-2011, y pude unirme a los aplausos de romanos y romanas despidiendo por fin al Cabaliere. Este señor, perdón, este sujeto, que no ha dimitido por abusar de su poder con mujeres, ni por ser acusado de prostitución de menores, menores mujeres, claro. No, no ha dimitido por eso. Ha dimitió o mejor dicho, le han dimitido, porque económicamente no le era rentable ni a Italia ni a Europa ni a los mercados financieros. El abuso contra mujeres no ha sido por lo visto más que un escándalo pero no motivo suficiente para que un primer ministro de la Republica Italiana, haya sido inmediatamente obligado a abandonar la representación de la soberanía popular (50% por mujeres).

En este punto del caminio estamos, María. En el punto en que una mujer libremente viaja sola a una ciudad europea donde en libertad aplaude la dimisión de un presidente que no dimite por sus repugnantes delitos machistas.

Para que yo haya llegado aquí sola, en libertad e igualdad, las mujeres feministas han trabajado y luchado desde la más profunda convicción de defender la justicia. Para recorrer el resto del camino, vamos juntas María, porque quiero que si un presidente o presidenta es abucheado por el pueblo soberano sea porque si ha sido machista eso no sea solo un escándalo sino un motivo inexcusable para su dimisión.

Pero este pasito tiene que ser otro más en el camino ya andado y aún por recorrer.
La conquista de la igualdad ha necesitado de la convicción, formación y determinación de las mujeres e inevitablemente de un marco político favorable a ello. Y ese marco ha sido la Democracia y sus defensores; la socialdemocracia europea. En nuestro caso, en España, fundamentalmente el Partido Socialista. Una mujer española ya es una mujer europea en toda la dimensión política y social de la palabra; sea feminista o no es una mujer en igualdad con las mujeres europeas. Y esa es una realidad objetiva y contrastable con los datos encima de la mesa y con la experiencia transalpina desde la que te hablo. Un camino en mi caso físico que he hecho para ver con mayor nitidez el recorrido de progreso que sin comparación y sin perspectiva en ocasiones no podemos ver, pero que es crucial que apreciemos y valoremos.

María, aún no hemos llegado pero ya estamos cerca. ¿Seguimos?


Mª Sandra Pérez García
Directora Comunicación Política Éxipol Spain

domingo, 13 de noviembre de 2011

Carta a los Reyes Magos.





Acabo de despertar de un sueño extraño a la vez que entrañable. Es extraño porque no lo entiendo, no entiendo por qué ahora y aquí, no entiendo por qué precisamente en este momento. Y es entrañable porque aparecía toda la gente a la que adoro en la mejor etapa de mi vida: mi infancia.

Estaba hablando con el chico de mi derecha –un completo Don Juan, sea dicho de paso- cuando de repente fijé mis ojos en aquella pantalla gigante que estaba puesta en plena calle. El lugar me resultaba conocido aunque la gente no tanto.

Sin entenderlo comencé a ver lo más parecido a la película de mi vida entre la multitud. Mi vida se estaba reflejando en aquella pantalla. Me asombré, y reconozco que no pude aguantar la emoción. Aparecían mis padres, mis abuelos, mis primos y tíos, amiguitos del cole… Era todo completamente un sueño, y nunca mejor dicho.

Mi vida pasaba a cámara lenta, y apareció él, tuvo que aparecer él. Apareció sin avisar, aunque yo lo esperaba. Más que esperarlo, sabía que tenía que verle de un momento a otro ya que él también ha formado parte de mi vida y lo sigue haciendo a día de hoy.

Y ahí estaba yo, con mi padre entregando la carta a los Reyes Magos mientras se oía una voz que decía: “No llores, María, son buenos y van a regalarte muchas cosas”.

(3 de enero de 1992)


De él también me acuerdo cuando voy a los mítines del partido. Es una fuerza que me atrapa y me envuelve, y de verdad, se me hace completamente imposible no visualizarle en mi mente y pensar que también él estaría allí “peleando por lo que quiere” como yo. Las personas mayores que  veo por la calle, las que están jugando con sus nietos en los parques, las que les llevan al cole o de paseo, las que van en el metro o en el cercanías… Todas, todas, todas me recuerdan a él. Pero como os decía, dónde mis sentimientos dan más de sí es en los mítines del Partido Socialista. Y es allí donde no puedo contener mi emoción ni siquiera mis lágrimas, porque mi abuelo estuvo peleando por lo que quería hasta los últimos minutos de su vida.

Peleó en el campo de batalla, en la calle contra los de siempre, contra un señor que había acabado con las alegrías de su padre y que lo había agotado psicológicamente, peleó por su pueblo, por Olivenza, por su gente, por sus compañeros, por su familia… Pero al final, no pudo vencer la batalla más difícil de su vida, un cáncer inesperado que acabó con él y con su vida, aunque no con sus ganas de vivir.

Esperaba la muerte de un momento a otro, y mientras tanto yo seguía viviendo mi pequeño cuento de hadas como toda niña de 7 años que está en 2º de primaria. Era un triunfo aprender la tabla del 9, saberme la lección de Conocimiento del Medio y poder leer y comprender un libro, todo eso para mí eran éxitos y triunfos. Para mi abuelo el mayor triunfo de su vida hubiera sido poder contarme años después que había pasado una enfermedad complicada pero que no había podido con él.

¿Sabéis la de veces que he soñado con ese momento? Tan sólo hubiera necesitado un “no te preocupes, esto se ha acabado, pude con él”. Pero nunca nada de esto fue posible. No fue posible despedirme, ni tampoco lo fue que me sintiera entre sus brazos. Se fue… sin decirme adiós, sin despedirse, sin avisar… Y años después me pregunto por qué no me di cuenta antes. Esta es la cruz que llevaré toda mi vida a cuestas. Mi mejor terapia es contaros todo esto tal y como lo sentía, tal y como lo siento. Y sólo os pido algo, demostrar diariamente a la gente que queréis de que ese sentimiento existe. No es tan complicado, somos nosotros quienes lo hacemos más difícil.

Y es que como dice el dicho, tener un amigo es un tesoro, pero tener abuelos es el mayor triunfo de toda una vida.


María.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Días del ayer.

De pequeña me enseñaron que el mejor triunfo que uno podía conseguir en la vida era aprender a ser uno mismo sin importar lo que otros piensen. Cuando me miro al espejo sigo viendo la misma niña que por las mañanas se despertaba y elegía su ropa, la que al llegar del cole cogía un trozo de chocolate y se sentaba bajo la mesa a ver Willy Foog. La que mientras comía aprendía a saber lo que eran los sentimientos en compañía de Calimero y la que antes de volver al cole por la tarde se reía con las ocurrencias del Chavo del Ocho y demás personajes de la serie. La aventuras de Dartañán y la valentía así como las ganas de defender todo aquello en lo que uno cree y servir con fidelidad a las personas en las que cree; Pipi Lanstrung, el carisma de Punky Breswter y los valores que la serie en sí reflejaba: el cariño hacia los demás, la importancia de ayudar al prójimo…  David el Gnomo, los Trotamúsicos, Heidi, Marco… Y, ¿Qué me decís de la Banda de Mozart?

Cuando uno hace algo en lo que cree no ve obstáculos porque directamente los evade. Cuando empecé a estudiar Ciencias Políticas muchos me decían que no me serviría de nada y lo cierto es que no me arrepiento en absoluto de haber elegido esta carrera y no otra. Estoy aprendiendo, me estoy formando y estoy conociendo los que el día de mañana seguirán siendo mis mejores amigos.

Ayer un buen amigo, uno de los mejores sin duda, me decía que hay que ser los mejores en aquello que nos gusta hacer, aquello que vemos como algo normal, algo que no nos cuesta y aquello que nos hace sentir sin duda únicos, especiales y realizados. Yo me considero una de las mejores en aquello que me gusta. Adoro el debate, escribir, relacionarme con gente nueva y exponer mis ideas. Quiero luchar por ser la mejor pero sin olvidar que no por ser la mejor en lo que a una le gusta el resto son menos que ellas.

Hoy voy a escribir sobre la importancia de ser uno mismo pese a que el tiempo pase. Es importante no olvidar de dónde venimos ni gracias a quiénes llegamos a alcanzar aquello que queremos. Yo soy lo que soy gracias a lo que desde pequeña he ido aprendiendo. Aprendí a querer a la gente que tenía a mí alrededor, aprendí a ser cariñosa, a regalar besos y abrazos, aprendí a ser lo que veía en los dibujos de la tele… Sí, esos que los niños de ahora desconocen.

Las cosas han cambiado mucho. Ahora los niños no saben relacionarse con los demás, no saben lo que es una comba, una cometa, un diabolo, canicas, repiones… “Churro, media manga mangotero”…

Los niños de hoy en día posiblemente desconozcan gran cantidad de cosas que han conformado el pasado de sus padres, incluso me atrevería a decir que de sus hermanos mayores. Posiblemente muchos no sepan que serán la generación más preparada de la historia, con más facilidades para estudiar y ser quienes quieran, para estudiar idiomas y encontrar los mejores trabajos, para realizarse como personas y como profesionales… Todo eso tenemos que explicarlo.

Nosotros, “los de antes” encontrábamos un por qué en cada serie que veíamos. Los valores por los que muchos luchamos se veían fielmente reflejados en ellas, la valentía, la amistad, el amor, la fuerza… A fin de cuentas y siendo realmente sincera, yo no cambiaría mi infancia por la de los niños de ahora. Ellos tienen tecnología pero yo aprendí a vivir rodeada de principios que a día de hoy ni olvido ni cambio por otros.

Concluyo con una frase de David el Gnomo que decía así:

“La fuerza bruta jamás gana a la inteligencia”

martes, 25 de octubre de 2011

Soy de la era Zapatero.

Cuando tenía apenas 13 años y veía el telediario con mis padres y mi abuela mientras comíamos, mi madre comentaba cada noticia y yo ponía la oreja para no perder detalle. Mientras tanto, mi padre se ofuscaba y le decía a mi madre: "ya verás la niña, como le vas a poner la cabeza con la política, que la política es asquerosa". Y aquí me tenéis..."tocada y hundida" y untada en la política hasta el fondo.

Mi padre sabía que o mi hermano o yo teníamos que saber apreciar la política tanto como mi abuelo y mi madre lo hacían. Efectivamente, fui yo la que aprendió a ver la política como un arte, porque saber entender a la gente y saber transformar esas demandas en realidades, no es más que un arte al que no todos quieren dedicarse.

Cuando Aznar salía en la tele, recuerdo que mi madre se enfadaba y decía "este hombre, con ese pelo, que parece que le ha lamido una vaca", y yo me reía... Mi madre hablaba con la televisión, igual que hago yo ahora cuando está saliendo algo que me saca de mis casillas... Después pienso: "María, pero si no te escuchan...y si les tuvieras delante igual tampoco se pararían a hacerlo".

Yo aprendía a creer en la política porque mi abuelo desde pequeña me había enseñado lo que era su trabajo diario, por el que por cierto, no cobraba nada. Al fallecer mi abuelo, cuando yo tenía 7 añitos, comencé a ver a mi madre más inmiscuida en la política. Aunque ya había sido concejala, recuerdo que me llevaba con ella a votar, y una de las veces, cuando mis padres y yo íbamos de camino al colegio electoral, yo le dije: ¿Mamá, cuándo voy a poder votar?, ella me respondió: Cuando tengas 18 años.  No podéis imaginaros, la de veces que soñaba que podía votar, y ahora que puedo, no voy a desperdiciar ni una sola de las oportunidades que me brinda la democracia de poder decidir.

En el año 2004 se preveía una victoria del PP, mejor dicho, las encuestas preveían una victoria no muy holgada del Partido Popular, aunque como respuesta a la manipulación de los medios, la falta de sentido democrático, las malas formas y la tergiversación continua por parte del partido del gobierno, los ciudadanos el 14 de marzo depositaron su confianza mayoritariamente en el Partido Socialista encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero.

Los atentados del 11M por parte del terrorismo islámico fue un hecho no tan decisivo como muchos se creen. El PP ya no gozaba de la confianza de quienes en el año 2000 le habían otorgado la mayoría absoluta y el tratamiento que se le dio al atentado, hizo que los electores que podían estar dudosos, cambiasen su voto al percibir algo raro que no era más que el tratar de convencer a la opinión pública de cosas que no habían sucedido aun negando lo evidente.

José Luis Rodríguez Zapatero, tras su llegada al gobierno, cumplió lo que había prometido en la campaña electoral y retiró las tropas de Irak. Ahora, se va con ETA derrotada.

La primera vez que le vi fue en el año 2006 en la IUSY, que es nada más y nada menos que el encuentro internacional de jóvenes socialistas que se realiza cada 3 o 4 años en diferentes países del mundo. Fue cercano, sencillo... y me dio un abrazo sin pedírselo. Se ganó mi confianza y mis ganas de confiar en la política. Ese mismo año, me afilié a Juventudes Socialistas.

En el año 2007, Guillermo Fernández Vara fue proclamado candidato a la presidencia de la Junta de Extremadura. Su cercanía, el gran cariño que me tiene y su manera de hacer política me embaucaron en este nuevo camino. Es mi político de referencia, un modelo a seguir, un político que no deja de sorprenderme y una persona sorprendente.

Ellos han hecho que mis ganas aumentasen cuando peor estaba de ánimos, han hecho que me ilusionase después de la decepción y han hecho que para mí la política signifique más que eso. Hacer política es saber escuchar y saber trasladar lo que la gente te dice. Hacer política es algo más que cobrar X dinero por estar en un despacho, hacer política es saber entender lo que quieren quienes de ti dependen.

A los dos, gracias, y por supuesto, a mi madre... no tendría vida para agradecérselo todo. Gracias mamá, por escucharme cuando más indignada estoy y por creer en mí incluso cuando ni yo misma puedo lograrlo. A ti abuelo, tan sólo tengo una cosa que decirte: No te voy a defraudar.

Gracias ;)

María Núñez.


miércoles, 19 de octubre de 2011

Políticos vs tecnócratas...¿O no?

Existen diversas acepciones de poder, pero a voz de pronto, podríamos decir que es la posesión o tenencia de una cosa.

Yo hablaría del poder sobre el propio poder. Es decir, el hecho de que exista una autoridad superior que obligue a instancias inferiores a llevar a cabo determinados actos, pero a su vez, el poder ejerce posesión sobre el propio poder.

En política no sólo hay políticos, también hay técnicos, o lo que comúnmente se denominan, tecnócratas. Y yo lanzo una pregunta al vuelo, ¿deben los políticos ser expertos? ¿deben los expertos ser políticos?

Es evidente que política y gestión son cosas distintas, pero a su vez se compenetran. Y se compenetran tanto, que una sin la otra nunca llegaría muy lejos. Hay buenos gestores que quizás no sean buenos políticos, y buenos políticos con grandes dotes de oratoria que no tienen por qué ser buenos gestores. La gestión se corresponde con el hacer, la política con el saber explicar. Creo que un político debe ser un buen gestor, y viceversa, un buen gestor debe ser un buen político.

Tener la capacidad de entender las demandas de los ciudadanos y ponerlas en práctica es un don. No sabría como catalogar ese don, pero todos podemos hacerlo, es tan fácil, que sólo consiste en escuchar lo nos dicen quienes están siendo gobernados y deciden cada cuatro años ejerciendo su derecho al voto.

Por suerte, al hablar de democracia hablamos también de elecciones. Hablamos nada más y nada menos que de elecciones competitivas dónde los partidos compiten por alcanzar el poder y llegar a la victoria. Compiten por convencer a los ciudadanos de que son la mejor opción para llegar al gobierno.

El liderazgo, el carisma, el don de gentes, la capacidad de escuchar, hacer y explicar son las características que todo político que se precie debe tener para también poder convertirse en un buen gestor.

Por su parte, los ciudadanos se constituyen como la alternativa precursora del cambio cuando creen que los políticos no hacen por ellos lo que debieran. El inicio de una protesta social puede desembocar en un movimiento social al que muchos apoyan de manera masiva. Aquéllo que muchos políticos no se atreven a criticar ni cambiar por estar sujetos a otras instancias de poder es lo que los ciudadanos critican cuando protestan de manera inconformista contra un sistema que debe cambiar. La defensa de derechos imprescindibles, la exigencia de obligaciones necesarias y la necesidad de sentir a los políticos mucho más cerca son tres de los factores que acompañan a un movimiento que se ha convertido en un hito para la historia de nuestro país.

No podemos olvidar que sin ciudadanos a los que representar no hay política que hacer. Si tuviera que decantarme por un sistema de democracia participativa o representativa me quedaría en el centro de ambas. Quiero una democracia dónde la Constitución la reformen los ciudadanos y no los dos partidos más grandes del Parlamento, quiero una democracia dónde la igualdad sea una bandera y la educación sea la insigna principal, quiero una democracia dónde los políticos nos representen a todos y no sólo a unos pocos. No sé si lo que pido es imposible, pero si no lo pidiese, me estaría convertiendo en una socialista que se conforma con todo lo que sucede a su alrededor y que no tiene la mente puesta en que un futuro mucho mejor es posible.

viernes, 7 de octubre de 2011

Mi asignatura pendiente.

Un disfraz nos hace sentirnos libres, diferentes. Aquéllo que quizás nunca antes habíamos experimentado.

En ocasiones creemos que el mundo está en nuestras manos, en otras, nos sentimos vulnerables como si el mundo pudiese moldearnos a su antojo.

Tenemos sueños, pretensiones y objetivos por cumplir en la vida. El lema del comienzo de nuestra vida, desde el primer día hasta el último debería ser: "Encuentra tu historia".

Pero la realidad es que no se trata de una sola historia sino de cientos de ellas. Historias en blanco y negro, sepia, incluso en color. En ocasiones, lanzamos palabras al viento, algunas veces llegan, aunque la mayoría de ellas, sólo marcan un punto y seguido en esa historia de la que hablaba antes.

Incertidumbre, deseo, pero a la vez miedo. Miedo a enamorarme y que sea difícil dar un paso atrás si me equivoco. Las cosas ocurren por algo, tienen un por qué aunque a veces no lo encontremos. Pero a nadie le gusta perder, y yo no iba a ser menos en este mundo de locos. Hay trenes en la vida que no te dan la posibilidad de bajar, pero tampoco de perderlo, por eso, es importante estar seguros de nuestras decisiones así como de medir los tiempos.

No siempre es fácil estar seguros de nuestras decisiones, incluso, me atrevería a decir que en la mayoría de los casos es imposible, y más aun cuando nuestra decisión influye directa o indirectamente a otras personas.

Y de repente... un día aparece esa persona por la que lo daríamos todo. Cosquilleos continuos en el estómago, nervios a flor de piel, pero a la vez miedo, mucho miedo... Es él, esa persona capaz de hacerme sonreír incluso cuando más triste me encuentro, cuando mi sonrisa es todo un reto para mi rostro... Pero lo veo imposible... ¿por qué un chico como él se fijaría en una chica como yo?

Con el paso del tiempo he aprendido a confiar en mi misma, en mis posibilidades. He aprendido a valorarme y a escuchar a aquéllos que dicen quererme. Pero siendo sincera, tal y como siempre lo soy, he de reconocer que tengo una lección pendiente en la vida: Creer en mi tanto como muchos de vosotros lo hacéis.
Es una asignatura pendiente: Esa a la que nunca me presento en febrero por miedo a suspender, esa que en junio olvido que tengo por hacer y a la que me enfrento cada septiembre quedándome al borde del aprobado.

Esta asignatura no quiero aprobarla de manera mediocre, quiero superarla con esfuerzo, ganas y tesón porque sé que hasta que yo no crea en mí misma, será difícil que otros puedan hacerlo.


"Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades." (Wayne W. Dyer)

María.